domingo, 31 de mayo de 2026

Del barro y del agua: mitos africanos de creación y los comienzos de Riohacha

 

 Fuente: adaptación de un ensayo académico sobre los mitos africanos de creación (autoría por identificar), que cita a Neil Philip, Mircea Eliade, Geoffrey Parrinder, Donna Rosenberg y Behçet Necatigil, entre otros. Traducción, adaptación a Riohacha y comentarios: Ella Celedón Simanca, Cura-Kuens. Se comparte con fines educativos.

En Riohacha, cuando cae la tarde y la brisa baja del mar, los abuelos todavía cuentan cómo empezó todo: de dónde vino la lluvia, por qué el mar es salado, adónde van los que se mueren. Esas preguntas son las mismas que se hacen todos los pueblos del mundo. Esta entrada viaja a África para escuchar cómo las responden allá, y regresa a la orilla de Riohacha para escuchar cómo las respondemos aquí.

Para qué sirven los mitos de creación

Cada cultura tiene sus relatos sobre el origen del universo, del mundo y de la humanidad. Todos buscan responder preguntas como estas:

  • ¿De dónde venimos?
  • ¿Cuál es el sentido de la vida?
  • ¿Qué es lo sagrado y dónde está?
  • ¿Qué es la muerte y por qué existe?
  • ¿Cómo debemos comportarnos, y qué pasa si nos comportamos mal?

Como la manera en que un pueblo ve el mundo depende de lo que cree sobre su origen, para comprender a una comunidad hay que empezar por sus relatos de creación.

Para el escritor británico Neil Philip, los mitos nacen dentro de una cultura y cuentan sus valores, creencias y sueños, pero hablan a toda la humanidad y guardan su misterio aunque se estudien toda la vida. Las leyendas son, en el fondo, la historia no escrita de los pueblos: la herramienta con la que una generación le entrega su herencia a la siguiente. Explican el lugar del ser humano en la naturaleza y, con eso, ordenan las costumbres, las leyes, el arte y hasta la vida diaria.

África: un continente de muchos comienzos

África no tiene un mito de creación: tiene cientos. En el continente se hablan más de mil lenguas, y cada pueblo guarda su propia manera de contar el origen. Hay rasgos comunes, pero cada mito es único, y esa diversidad es una de sus mayores riquezas.

Durante mucho tiempo, lo que el mundo sabía de África lo contaban miradas extranjeras y llenas de prejuicios. Los estudios más respetuosos de sus tradiciones orales empezaron hace pocas décadas, y muchas lenguas aún están poco registradas. Que muchos relatos no se escribieran no se debe a desinterés por la escritura: la palabra hablada era el gran archivo, y las distancias y la geografía separaban a los pueblos.

Hay algo que distingue a muchos mitos africanos. En tierras donde el clima decide la vida, el gran tema es cómo sostener la vida. Y el ser humano no aparece como dueño de la naturaleza, sino como una criatura frágil que vive en relación con ella y con lo sagrado. En La Guajira, donde la lluvia también decide, esa mirada nos resulta muy cercana.

Siete relatos africanos de creación

Pueblo y región

El relato, en pocas palabras

Mande (Malí, África occidental)

Mangala, el ser supremo, es redondo y tiene cuatro partes, como las cuatro direcciones. Su primer intento de crear fracasa. En el segundo, pone semillas en un huevo cósmico, que se vuelven peces, símbolo de fertilidad. Uno de los gemelos, Pemba, escapa por ambición con un pedazo del huevo y con él forma la tierra. Mangala envía entonces al otro gemelo, Faro, con la palabra y el conocimiento, para restablecer el orden

Dogon (Malí)

Amma, la semilla del cosmos, vibra siete veces, se abre y de ella sale Nommo. Lo siguen parejas de gemelos que crean el cielo y la tierra, el día y la noche, las estaciones y las sociedades humanas

Bambara (Malí)

Al principio había un vacío, fu, que dio origen al conocimiento de todas las cosas. De esa energía nace todo. Cada persona tiene lo masculino y lo femenino, porque la dualidad de los gemelos sostiene el universo

Kuba o bushongo (Congo, África central)

Bumba, el creador, saca de sí el sol, la luna, las estrellas y nueve primeras criaturas. Cada criatura debe crear otras, para que el mundo sea diverso

Shilluk (Sudán del Sur, junto al Nilo)

Juok viaja por el mundo y modela a las personas con el barro de cada lugar. Por eso hay pueblos de distintos colores, cada uno del color de su tierra

Antiguo Egipto

En Heliópolis se contaba que al principio solo existía Nun, un agua infinita y quieta. De ella surgió Atum, que dio origen a los dioses. Otro relato cuenta que el dios Jnum modeló a los seres humanos en su torno de alfarero

Yoruba (Nigeria)

Arriba estaba el cielo de Olorun y abajo las aguas de Olokun. Obatalá, guiado por Orunmila, echó tierra sobre el agua y modeló a los humanos con barro. Mientras trabajaba bebió vino de palma y algunas figuras le salieron distintas. Desde entonces, Obatalá es protector de las personas con discapacidad. Olokun, enojada porque no la consultaron, envió un diluvio, y Obatalá y Orunmila salvaron a una parte de la humanidad

Las imágenes que se repiten en el mundo

Los nombres y los lugares cambian, pero muchas imágenes aparecen en pueblos que nunca se conocieron. Eso nos dice que las grandes preguntas son las mismas en todas partes.

Imagen

En África

En otras culturas

El huevo cósmico

Mangala (mande), Amma (dogon)

China, con el yin y el yang; India, con el huevo del universo

El ser humano hecho de barro

Juok (shilluk), Jnum (Egipto), Obatalá (yoruba)

Prometeo en Grecia, Mesopotamia, la Biblia y el Corán

El agua primera

Nun (Egipto), las aguas de Olokun (yoruba)

Nammu en Mesopotamia; el abismo de aguas del Génesis

Los gemelos y la dualidad

Mangala, Nommo, los bambara

Ometeotl, el dios dual de los mexicas

El bien contra el mal

Faro contra Pemba (mande)

Ahura Mazda y Angra Mainyu en Persia

El diluvio

Olokun inunda la tierra (yoruba)

Mesopotamia, la Biblia, Grecia, los pueblos nórdicos

Como dijo Mircea Eliade, los mitos de creación son sagrados y no están aislados unos de otros: se entrelazan con la manera en que cada pueblo se relaciona con la naturaleza y con lo sagrado.

Y en Riohacha, ¿cómo empezó todo?

Riohacha está donde el río Ranchería se encuentra con el mar Caribe. Es una de las ciudades más antiguas de Colombia, fundada a mediados del siglo XVI, y una ciudad de muchos pueblos: wayuu, afrodescendientes, criollos, descendientes de migrantes árabes y de otros lugares. Cada uno trajo sus propios relatos de origen, y aquí se mezclaron.

Los comienzos según la tradición wayuu. En muchas versiones que cuentan los mayores:

  • Maleiwa es reconocido como el creador del pueblo wayuu.
  • Mma, la tierra, y Juya, la lluvia, se unen para que nazcan las plantas y la vida.
  • Pulowi, ligada al viento seco y a los lugares sagrados, es la otra cara de Juya.
  • Cuando alguien muere, su espíritu viaja a Jepira, en el Cabo de la Vela.

Estas versiones cambian de una familia a otra y de un territorio a otro. Las que se cuenten en la biblioteca deben venir de la voz de los sabedores.

Las leyendas de la ciudad. Los riohacheros también tienen sus relatos de comienzo y de protección:

  • La Virgen de los Remedios, patrona de la ciudad, a quien se celebra cada 2 de febrero. Cuentan los mayores que una vez detuvo el mar embravecido que amenazaba a Riohacha.
  • Francisco el Hombre, el juglar que, según la leyenda, venció al diablo en un duelo de acordeón en estas tierras. Es una de las semillas del vallenato.
  • Las perlas que daban fama a la ciudad en los tiempos de la Colonia.

Los parientes del mito. Lo que vimos en África tiene ecos en nuestra orilla:

Imagen

En África

En Riohacha y La Guajira

La tierra que da vida

El barro de Obatalá y de Juok

Mma, la tierra wayuu

El agua primera

Nun, Olokun

El mar Caribe y Juya, la lluvia

La dualidad

Los gemelos de Mangala y de los dogon

Juya y Pulowi, la lluvia y el viento seco

El viaje de los muertos

El cielo de Kileken, los montones de piedras de Haiseb

Jepira, en el Cabo de la Vela

El bien que vence al mal

Faro contra Pemba

Francisco el Hombre contra el diablo

Escuchar, sentir, hacer: «Las manos de Obatalá»

Una sesión Cura-Kuens pensada para la Biblioteca Pública Distrital de la Comuna 10 de Riohacha, con niñas y niños de 7 a 10 años, de unos 75 minutos. A partir del mito yoruba de Obatalá, trabaja la aceptación de las diferencias y el sentido de pertenencia al barrio.

Materiales: una mochila; barro o plastilina; una concha de mar; una bandeja con arena de la playa de Riohacha; papel y colores.

Momento

Qué se hace

1 · Abrir la mochila

Salen un puñado de barro y una concha: «Hoy vamos a escuchar cómo empezó el mundo, allá en África y aquí en Riohacha»

2 · Urdir

Cada niño dice una palabra sobre algo que le guste de su barrio

3 · El cuento

Se narra el mito de Obatalá y las figuras de barro. Si hay un narrador invitado, cuenta después un relato riohachero, como el de la Virgen de los Remedios y el mar

4 · Pasar la trama

«¿Qué sintió Obatalá cuando vio que algunas figuras eran distintas?», «¿Qué hace especial a cada figura?», «¿Por qué crees que Obatalá decidió cuidarlas?»

5 · Tejer

Cada niño modela una figura como quiera, sin que tenga que ser perfecta. Todas se ponen juntas sobre la arena: es el pueblo del grupo

6 · El cuento propio

En grupos inventan el mito de origen de la Comuna 10: ¿quién llegó primero?, ¿qué trajo el mar, qué trajo la brisa, qué trajo el río Ranchería? Cada grupo lo cuenta a los demás

7 · Cerrar la mochila

Todos repiten: «Todas las figuras caben en la orilla». Cada figura va a la mochila. Para la casa: preguntarle a un abuelo o una abuela cómo era el barrio antes

La triada en esta sesión

  • Escuchar: los mitos de África, los relatos de Riohacha y la memoria de los abuelos del barrio.
  • Sentir: ponerse en el lugar de las figuras distintas y descubrir que todas tienen lugar.
  • Hacer: modelar con barro y crear el mito propio del barrio.

Los mitos de origen que cree cada grupo pueden reunirse en un libro, Así nació nuestro barrio, para la colección local de la biblioteca.

Para seguir leyendo

Los mitos de creación no son cuentos ingenuos de pueblos antiguos. Son relatos casi sagrados con los que cada pueblo explica su existencia y le da sentido. Como la vida misma, se adaptan a cada generación. En Riohacha seguimos contándolos, y nuestras niñas y niños pueden empezar a escribir los suyos.

  • Chase, R. (1969). Quest for Myth [En busca del mito]. Connecticut: Greenwood Press.
  • Eliade, M. (1967). From Primitives to Zen [De los primitivos al zen]. Nueva York: Harper & Row.
  • Hart, G. (1990). Egyptian Myths [Mitos egipcios]. Londres: British Museum Publications.
  • McCall, H. (1990). Mesopotamian Myths [Mitos mesopotámicos]. Londres: British Museum Publications.
  • Necatigil, B. (1973). 100 Soruda Mitologya [La mitología en 100 preguntas]. Estambul: Gerçek Yayınevi.
  • Parrinder, G. (1991). African Mythology [Mitología africana]. Nueva York: Peter Bedrick Books.
  • Philip, N. (2004). Mitología del mundo. Boston: Kingfisher.
  • Rosenberg, D. (2002). World Mythology: An Anthology of the Great Myths and Epics [Mitología universal: antología de los grandes mitos y epopeyas]. Illinois: National Textbook Company.
  • Willis, R. (1993). World Mythology [Mitología universal]. Londres: Simon & Schuster.

 


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