domingo, 30 de marzo de 2025

¿Los cuentos de hadas hacen daño? Cómo leer una noticia sin creerle todo

 

Sobre esta entrada. Comenta una noticia traducida, al parecer de la prensa rusa de 2005, sobre un estudio británico que relacionaba los cuentos de hadas con la violencia en la pareja, y la opinión de una psicoterapeuta de Moscú. Los datos del estudio se contrastaron con la prensa de la época. La lectura crítica, las conexiones con Riohacha y la sesión son propuesta de Cura-Kuens.

En 2005, poco antes del Día del Niño, los periódicos de varios países publicaron un titular alarmante: «Los cuentos de hadas son peligrosos para las niñas». Según la noticia, una investigadora británica había descubierto que las mujeres maltratadas por sus parejas habían crecido enamoradas de Cenicienta y La bella y la bestia, y que las niñas que veían más televisión eran más libres. La recomendación final: menos cuentos y más pantalla.

Si trabajamos con cuentos, una noticia así nos sacude. ¿Será verdad? ¿Estaremos haciendo daño? Vale la pena mirarla con calma, como miramos un cuento: escuchando bien, sintiendo lo que nos mueve y preguntando antes de creer.

Qué dijo el estudio, y qué no dijo

Lo que dijo

  • La autora era Susan Darker-Smith, entonces estudiante de una maestría en psicoterapia cognitivo-conductual en la Universidad de Derby, en Inglaterra. La traducción dice que era estudiante de doctorado, pero la prensa de la época la presenta como estudiante de maestría.
  • Entrevistó en la ciudad de Leicester a padres de niños de primaria y a mujeres que habían vivido violencia en la pareja.
  • Según ella, muchas de esas mujeres se identificaban con heroínas de cuentos clásicos, que funcionaban como «moldes» de mujeres sumisas que creen que su amor puede cambiar a una pareja violenta.
  • Presentó sus ideas en un congreso de terapia cognitiva en Gotemburgo (Suecia), en 2005.

Lo que no dijo, o no demostró

  • No demostró que los cuentos causen la violencia. Encontrar que dos cosas aparecen juntas no prueba que una cause la otra. Es posible, por ejemplo, que una mujer que sufre se refugie en los cuentos, y no al revés.
  • Las noticias no dijeron cuántas personas participaron ni cómo se midió la «sumisión».
  • Era una ponencia de congreso, no un artículo revisado por otros científicos. Hasta su propio profesor dijo que el tema necesitaba más investigación.
  • La frase «la conclusión fue obvia», que aparece en la traducción, no es ciencia: es un salto.

En otras palabras: era una pregunta interesante, no una prueba. Y una pregunta interesante merece pensarse, no convertirse en titular de miedo.

Lo que sí vale la pena pensar

Aunque el estudio no probó lo que decían los titulares, la noticia trae dos ideas que sí sirven a quienes trabajamos con cuentos.

1. Los cuentos pueden volverse guiones

La psicoterapeuta de Moscú que comenta la noticia recuerda al psiquiatra Eric Berne, creador del análisis transaccional, quien estudió cómo algunas personas viven su vida como si siguieran el «guion» de un cuento que las marcó en la infancia. Por ejemplo, la mujer que espera que un príncipe la rescate, o la que cree que su amor transformará a la bestia.

Es una idea que vale la pena mirar: los cuentos que repetimos enseñan modelos. Si una niña solo escucha historias en las que la heroína espera, aguanta y es salvada por otro, ese modelo puede quedarse con ella.

2. Lo que importa es qué papel juega cada niño

La misma psicoterapeuta dice algo muy sensato: no basta con saber cuál es el cuento favorito de un niño. Hay que saber con quién se identifica. Una niña a la que le encanta Cenicienta puede imaginarse como la madrastra; a otra que adora Caperucita puede gustarle ser el lobo. Y concluye: «en psicoterapia, cualquier generalización es peligrosa; es tan individual como cada persona».

Esa frase es la mejor respuesta al titular: no hay cuentos buenos o malos para todos. Hay cuentos que cada niño vive a su manera.

Lo que no aceptamos

En la noticia aparecen dos afirmaciones que en Cura-Kuens rechazamos con claridad:

  • Que Caperucita sea «una niña de comportamiento provocador». Ninguna niña provoca la violencia que recibe. La culpa es siempre de quien hace daño, nunca de la víctima.
  • Que la solución sea cambiar los cuentos por televisión. La pantalla también cuenta historias, y muchas tienen los mismos modelos. El problema no es el formato, sino qué historias contamos y cómo las conversamos.

Tampoco aceptamos la afirmación de que las mujeres que leyeron La bella y la bestia sean «propensas a todo tipo de adicciones». No hay pruebas de eso, y es una generalización que la misma psicoterapeuta contradice al final de su comentario.

Qué hacemos en Cura-Kuens

No dejamos de contar Cenicienta ni La bella y la bestia. Hacemos tres cosas con ellas, y con todos los cuentos.

1. Escoger con variedad

Si en la mochila solo hay princesas que esperan, los niños aprenderán que esperar es lo único posible. Por eso mezclamos los clásicos con cuentos donde las niñas y las mujeres piensan, deciden y resuelven, y donde los niños y los hombres sienten, cuidan y piden ayuda.

En nuestra tierra hay muchas heroínas así:

  • Wale'kerü, que enseñó a tejer y dejó un saber que pasa de abuela a nieta.
  • Las abuelas que cuentan en la terraza, que en mi investigación aparecen junto con los abuelos como las grandes guardianas de los cuentos.
  • La mujer de la Calle Primera, de nuestra entrada sobre los «dicen que».
  • La abuela Carey, que escucha, pregunta y nunca resuelve por los demás.

2. Conversar sin sermonear

Después de un cuento clásico no damos la moraleja, pero sí podemos abrir preguntas que ayuden a mirar el modelo:

  • «¿Qué más pudo haber hecho Cenicienta?»
  • «¿La Bestia cambió porque Bella la quería, o porque él decidió cambiar?»
  • «¿A quién le hubieras pedido ayuda tú, si fueras Caperucita?»

Y respetamos lo que cada niño responda, porque, como dice la psicoterapeuta, cada uno vive el cuento a su manera.

3. Reescribir

Una de las herramientas más poderosas de la cuentoterapia es cambiar el final, o contar el cuento desde otro personaje. Es lo que hicimos con la mujer de la Calle Primera, y es lo que proponen las escuelas que hemos visto en este blog: en un buen cuento terapéutico, el protagonista resuelve su problema con sus propios recursos, y pedir ayuda a un adulto de confianza también es resolverlo.

Sesión en la Biblioteca Comuna 10: «Detectives de noticias y una Cenicienta de Riohacha»

Para niños de 9 a 12 años · 1 hora y 15 minutos · de 10 a 16 participantes, en grupos de 3 o 4

Dos partes: primero, aprender a no creerle todo a un titular; después, reescribir un clásico.

Materiales: la mochila de los talleres, el ovillo de Wale'kerü, el titular impreso en grande («Los cuentos de hadas son peligrosos para las niñas»), lupas de cartón, una versión corta de Cenicienta, hojas, colores y las tarjetas del animómetro.

  1. Abrir la mochila (5 min). Animómetro de entrada. En círculo, cada uno dice su cuento clásico favorito y qué personaje le gusta.
  2. Urdir: los detectives (15 min). Se muestra el titular. Cada grupo recibe una lupa y cuatro preguntas de detective:
    • ¿Quién lo dice?
    • ¿A cuántas personas le preguntaron?
    • ¿Lo probaron, o solo lo piensan?
    • ¿Qué dicen otras personas que saben del tema?


La facilitadora va dando las «pistas» (lo que sí y lo que no dijo el estudio) y cada grupo decide: ¿le creemos al titular, no le creemos o necesitamos más pruebas?

  1. El cuento (10 min). Se lee una versión corta de Cenicienta.
  2. Pasar la trama (10 min). Pasando el ovillo, cada uno responde: «¿Qué más pudo haber hecho Cenicienta?». Todas las respuestas valen.
  3. Tejer: Cenicienta en Riohacha (20 min). Cada grupo reescribe el cuento en Riohacha, con una regla: Cenicienta resuelve su problema con sus propios recursos o con la ayuda de alguien de confianza que ella misma busca. Puede ser una niña que vende bollos en el mercado, que estudia de noche, que le pide ayuda a la abuela Carey o que organiza a sus vecinas. También pueden contarlo desde otro personaje: la madrastra, una hermanastra o el hada.
  4. El cuento propio (10 min). Cada grupo cuenta su versión.
  5. Cerrar la mochila (5 min). Animómetro de salida. Cada uno dice una pregunta de detective que va a usar la próxima vez que lea una noticia.

Cómo se ve la triada en esta sesión

Dimensión

Dónde aparece

Aprender escuchando (la urdimbre)

Escuchar el titular y las pistas con atención, el cuento de Cenicienta, las versiones de los otros grupos

Aprender sintiendo (la trama)

Lo que nos provoca un titular alarmante, ponerse en el lugar de Cenicienta o de otro personaje, el animómetro

Aprender haciendo (la mochila)

Investigar con las preguntas de detective, decidir en grupo, reescribir y contar el cuento en Riohacha

Un cuidado. Esta sesión no habla directamente de violencia en la pareja. Si un niño o una niña cuenta algo que pasa en su casa, la facilitadora lo escucha con calma, no pregunta delante del grupo y sigue la ruta del protocolo de la biblioteca.

Para cerrar

Los cuentos no son peligrosos por sí mismos. Lo que puede hacer daño es contar siempre la misma historia, sin conversarla, sin ofrecer otras, sin dejar que los niños imaginen finales distintos. La respuesta no es apagar los cuentos y prender la pantalla, sino contar más cuentos, más variados, y conversarlos mejor. Y, de paso, enseñar a los niños a ser detectives frente a cualquier titular que les quiera dar miedo.

¿Y tú, con qué personaje de los cuentos clásicos te identificabas de niña o de niño? Cuéntamelo en los comentarios.

Si tú o alguien que conoces vive violencia en la pareja, no estás sola ni solo. En Colombia puedes llamar a la Línea 155, de orientación a mujeres víctimas de violencia, o a la Línea 123 en caso de emergencia. Si se trata de un niño, niña o adolescente, llama a la Línea 141 del ICBF.

Referencias

  • «Fairy tales may end in horror». News24, 22 de abril de 2005. https://www.news24.com/world/news/fairy-tales-may-end-in-horror-20050422
  • «Happily never after». Mail & Guardian, julio de 2005. https://mg.co.za/article/2005-07-06-happily-never-after
  • Berne, Eric. ¿Qué dice usted después de decir hola? (sobre los guiones de vida).
  • Texto de origen: noticia traducida, al parecer de la prensa rusa de 2005, con comentarios de la psicoterapeuta Roza Dmitrichenko.

 


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