viernes, 31 de mayo de 2024

El poder de las historias: cómo se arma un cuento que atrapa

 

Una avalancha de historias

Hoy vivimos en una avalancha de historias. Todo el día nos arrastran, nos conmueven, nos hacen llorar y reír. La novelista británica A. S. Byatt lo dijo así: contar historias es parte de la naturaleza humana, como la respiración y la circulación de la sangre.

Piensa en una totuma de agua fresca de la tinaja. Parece solo agua. Pero esa agua vino del cielo en un aguacero, corrió por el río Ranchería y se guardó en el pozo. También es el agua del cuento de la abuela, la que curó al niño con fiebre. En una totuma de agua caben muchas historias.

Las historias tienen poder: con ellas planeamos, decidimos y juzgamos buena parte de la vida. El ejemplo más antiguo es Sherezade, la de Las mil y una noches: salvó su vida contando un cuento cada noche.

Tres razones por las que necesitamos historias

  1. Para guardar la memoria. Recordamos mucho mejor lo que nos cuentan como historia que lo que nos dicen como dato. Por eso la vida de un inventor se convierte en cuento y un hecho histórico se vuelve inolvidable cuando alguien lo narra.
  2. Para cambiar el corazón. Una historia de vida puede darle valor y esperanza a quien la escucha. Un estudiante cambia cuando su maestra le cuenta cómo fue su propia infancia.
  3. Para comprender el mundo. Entendemos mejor con historias concretas que con explicaciones abstractas. Por eso cada pueblo tiene sus mitos de origen y sus héroes. Los wayuu, por ejemplo, cuentan el origen del mundo con Maleiwa, el creador. Estos relatos le dan a un pueblo su identidad y ponen orden en el mundo.

Cinco condiciones de una historia que atrapa

1. Una estructura con conflicto

Un narrador hizo esta prueba con dos grupos de niños de primero y segundo grado. Usó los mismos personajes, la misma voz y la misma expresión. Lo único que cambió fue la estructura del cuento.

  • Al grupo A le contó: «Había una vez una abuela que vivía en una ranchería. Sembró mucho frijol en su roza. Un día, mientras trabajaba, de repente apareció un tigre. ¡Y el tigre se la quiso comer!»
  • Al grupo B le contó: «Había una vez una abuela que vivía en una ranchería. Era de mañana. El sol redondo salió alto. Hacía buen tiempo. La abuela se levantó, dobló su chinchorro y se fue a sembrar frijol.»

Los niños del grupo A se fueron metiendo cada vez más en el cuento, con los ojos encendidos como faroles. Los del grupo B se distrajeron en menos de dos minutos. La diferencia estaba en el conflicto. Una historia que atrapa necesita un problema, un momento de mayor tensión y un giro.

2. Personajes claros

Toda buena historia tiene un protagonista que quiere algo y un antagonista fuerte que se lo impide. Muchas veces aparecen también ayudantes: uno que ayuda al protagonista y otro que ayuda al antagonista. Cada personaje debe tener su propio color y comportarse siempre de acuerdo con su manera de ser. Así los hechos nacen de lo que cada uno hace y dice.

3. El encanto del giro

Aristóteles enseñaba que el final debe ser inevitable y, al mismo tiempo, inesperado. Al público le gusta adivinar lo que va a pasar, pero lo disfruta todavía más cuando la historia lo sorprende. Un consejo para quien narra: que esperen el siguiente cuento, pero que no lo adivinen.

4. Compasión y miedo

Para Aristóteles, la tragedia produce catarsis, la descarga de las emociones, a través de la compasión y el miedo. Sentimos compasión cuando el protagonista sufre sin merecerlo, y miedo cuando pensamos que eso también nos podría pasar a nosotros. Por eso nos gustan tan poco los finales que se resuelven «por arte de magia», con un dios que baja del cielo y arregla todo: el deus ex machina. En los cuentos para niños no hace falta una tragedia. Basta con una dificultad de verdad que el héroe tenga que atravesar con su propio esfuerzo.

5. El público sabe lo que el héroe no sabe

Cuando el público conoce un secreto que el protagonista ignora, la emoción sube. Cualquiera que haya hecho teatro de títeres en Riohacha lo sabe: cuando el tigre se acerca por detrás de Tío Conejo, los niños gritan «¡Cuidado, detrás de ti!». A ese recurso se le llama ironía dramática, y hace que el público se meta por completo en la historia.

Crea tu propio cuento, paso a paso

  1. Define a tu protagonista. Escoger cómo es el personaje es la parte más importante. De su manera de ser nacen sus acciones, y de sus acciones nace la trama. Si el personaje cambia, el cambio tiene que tener una razón.
  2. Ponle un tiempo y un lugar. Ningún hecho ocurre en el aire. ¿Es de noche en la enramada? ¿Es mediodía en la playa de Riohacha?
  3. Escoge el conflicto. ¿Qué quiere el protagonista y qué se lo impide?
  4. Dale fuerza al antagonista. Tiene que ser más poderoso que el héroe. A veces hasta despierta simpatía.
  5. Llévalo al límite. El héroe se queda solo, rodeado de obstáculos, y parece que no hay salida. Ahí está la cima del conflicto.
  6. Haz entrar al ayudante. Justo cuando todo parece perdido, aparece alguien que da la mano: un abuelo, un animal, un amigo.
  7. Siembra una pista. Deja al principio una señal pequeña de lo que va a pasar al final. Cuando el público llegue allá, dirá: «¡Ah, era eso!». En el texto original se le llama doble pista.
  8. Dale sentido al final. El final revela lo que piensa y siente quien cuenta. Aunque sea triste, debe dejar algo que valga la pena llevarse a casa.

La triada en esta entrada

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Qué hacemos

Escuchar (urdimbre)

Contamos los dos comienzos, el del tigre y el del sol, y los niños escuchan cuál los atrapa.

Sentir (trama)

Con títeres, los niños sienten la tensión de saber lo que el héroe no sabe y gritan «¡detrás de ti!».

Hacer (mochila)

Cada niño arma su propio cuento con tres tarjetas, quién, qué quiere y quién se lo impide, y lo guarda en la mochila.

Consejo de la abuela Carey: «Un cuento sin tigre es una siesta, mija. Ponle su tigre al carajito, pero no se te olvide ponerle también quien le dé la mano.»

Contar historias no es dar un informe

La palabra inglesa storytelling une story, «historia», y telling, «contar». La terminación -ing indica algo que está pasando ahora. Por eso contar historias es un acto vivo: quien cuenta y quien escucha comparten el momento y le ponen a la historia su imaginación y sus emociones. Una historia reúne personajes, hechos y un trasfondo: quién lo hizo, cuándo, dónde y cómo. Contar no es solo hablar; también es la voz, el gesto y el cuerpo.

Contar historias tampoco es dar un informe de los hechos. Es mostrar el significado personal que una persona o un objeto tiene para alguien. Por eso la misma historia cambia según quien la cuenta y quien la escucha, y sigue cambiando cada vez que alguien la vuelve a contar. Así son los kuens.

Un cuidado necesario

Las historias pueden mover el corazón para bien o para mal. Hoy las marcas venden historias junto con sus productos. En la historia del mundo, también hubo mitos que se usaron para despreciar y perseguir a pueblos enteros, como el mito de la «raza superior» que difundió el nazismo. Quien cuenta tiene una gran responsabilidad. En Cura-Kuens contamos para cuidar, unir y sanar, nunca para manipular ni para hacer menos a nadie.

Fuente

Resumen y traducción de Cura-Kuens a partir de:

  • Dolan, G. y Naidu, Y. (2013). Hooked: How Leaders Connect, Engage and Inspire with Storytelling. Milton, Australia: Wiley. Edición coreana: 팩트보다 강력한 스토리텔링의 힘 [El poder del storytelling, más fuerte que los hechos]. Seúl: 트로이목마.

 


martes, 30 de abril de 2024

Había una vez… en La Guajira: cuentos de todos y leyendas de nuestra tierra


Detrás de las montañas… o donde el desierto se encuentra con el mar

En Polonia, muchos cuentos que se les cuentan a los niños del jardín empiezan así: «Había una vez, detrás de las montañas, detrás de los bosques…». En Riohacha podríamos empezar de otra manera: «Había una vez, allá donde el desierto se encuentra con el mar…». Los wayuu, en cambio, abren sus relatos recordándonos de dónde vienen: son sukujala alaulayu, «lo que cuentan los viejos».

Esas primeras palabras son una puerta. Al cruzarla, el niño entra a un mundo de imaginación que le va formando los sentimientos y los valores. Ahí aprende sobre la vida, sobre cómo es la gente y sobre cómo nos relacionamos unos con otros.

Como vimos en la entrada 32, el niño de preescolar solo «lee» por sí mismo las ilustraciones. El cuento le llega a través de la voz de quien narra, recita o lee. Por eso la docente escoge el cuento, lo acerca a lo que los niños están viviendo y decide cómo, dónde y cuándo contarlo.

Cuentos de todos y leyendas de nuestra tierra

Además de los cuentos que se conocen en muchas culturas, como Cenicienta o La bella durmiente, cada pueblo tiene sus propias historias. En Polonia los niños crecen con leyendas de su tierra. En La Guajira también tenemos las nuestras.

En Polonia

En La Guajira y Riohacha

El dragón de Wawel, que vivía en una cueva bajo el castillo de Cracovia.

Wale'kerü, la araña tejedora que le enseñó a tejer a la mujer wayuu.

Wars y Sawa, el pescador y la sirena de cuyos nombres nació Varsovia.

Juya y Pulowi: la lluvia y la mujer que habita los lugares de la sequía y del mar, en el relato wayuu.

El basilisco de Varsovia, que convertía en piedra con la mirada.

La Virgen de los Remedios y el mar de leva: la imagen que, según cuentan los riohacheros, detuvo el mar cuando quería tragarse la ciudad.

Estos relatos de la tierra propia le dicen al niño algo muy importante: mi pueblo también tiene cuentos, y yo vengo de ellos.

La imaginación tiene sus propias reglas

El mundo de los cuentos, igual que la imaginación de los niños, tiene sus propias leyes. Allí no importa si algo es probable o realista. Una araña puede enseñar a tejer, un caparazón puede guardar a una niña y el mar puede hablar. En la imaginación de un niño casi todo es posible. Al seguir los hilos de un cuento, el niño entrena su imaginación, que es fundamental para todo su desarrollo.

Un espejo de la infancia

Los cuentos muestran los problemas de la vida de manera sencilla y compacta. Así el niño puede captar su sentido moral profundo. En ellos se reflejan los anhelos, los problemas y los miedos de la infancia. También aparecen temas muy cercanos a los niños: el cariño de la familia, el amor por la mamá y el papá, los celos o la complicidad entre hermanos. Y todo eso pasa en un ambiente de asombro.

Taller: «Mi ‘Había una vez’»

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Qué hacemos

Escuchar (urdimbre)

Escuchamos el comienzo de un cuento polaco y el de una leyenda guajira. Después le preguntamos a un abuelo o a una abuela cómo empezaba los cuentos.

Sentir (trama)

Cerramos los ojos y sentimos el lugar donde empieza el cuento: el monte, el desierto, la playa, la enramada.

Hacer (mochila)

Cada niño inventa su propio comienzo, «Había una vez, allá donde…», lo dibuja y lo guarda en la mochila de los cuentos.

Consejo de la abuela Carey: «No importa si el cuento viene de lejos o de aquí cerquita, mija. Cuando lo cuentas en la enramada, ya es de aquí. Pero no te olvides de contar también los nuestros, que esos solo los tenemos nosotros.»

 

domingo, 31 de marzo de 2024

¿Le quitamos el tigre al cuento? Por qué los niños también necesitan conocer el mal

 

No hay que borrar lo malo del cuento

De grandes casi nunca nos damos cuenta de lo mucho que nos formó lo que nos contaron de chiquitos. Los cuentos que escuchamos en la enramada o en la hamaca nos ayudaron a crecer en los sentimientos, en la imaginación y en el pensamiento.

Hay mamás y papás que, por cuidar al carajito, le quitan a los cuentos todo lo que asusta: el tigre que se quiere comer a la abuela, la bruja, el hermano envidioso. Lo hacen con cariño, pero no le hacen un favor. La vida no es toda rosada ni dulce. Un niño que solo escucha historias donde nadie hace daño termina confundido y perdido cuando el mundo le muestra su lado duro.

Los niños todavía no conocen la vida y muchas veces no distinguen bien entre el cuento y la realidad. Por eso necesitan buenos cuentos. Un buen cuento les llama la atención, les despierta la curiosidad, les pone a volar la imaginación y les ayuda a ordenar lo que sienten. También les habla de sus miedos y de sus sueños, les muestra que las dificultades existen y les enseña cómo salir de ellas. Al final, les despierta la confianza en sí mismos y en el mañana.

El niño se mete en el pellejo del héroe

En los cuentos se mezcla lo fantástico con lo real, y juntos arman un mundo que el niño entiende. Allí la vida se ve más sencilla: el bien y el mal están bien separados, y el mal siempre recibe su castigo.

El niño se pone en el lugar del protagonista sin darse cuenta. Si el héroe pasó trabajo y salió adelante, el carajito siente que él también tiene esa fuerza. Así el cuento lo apoya por dentro:

  • le hace sentir que vale y que puede;
  • le enseña a darse cuenta de lo que siente y a nombrarlo, y también a entender lo que sienten los demás;
  • le muestra que su problema se parece al del personaje, y que hay maneras de enfrentarlo.

Los cuentos tocan temas muy importantes: los celos y el valor, la rabia, el respeto por el otro, el agradecimiento, la competencia entre amigos, la agresividad, el miedo. Y lo hacen de una manera segura, porque los personajes son animalitos, ositos o caballeros, no el papá ni el vecino. El niño encuentra comprensión, siente que no está solo y ve en el personaje un ejemplo para salir de su problema.

El cuento que pide una y otra vez

A veces un niño se enamora de un cuento y lo quiere escuchar todas las noches. Eso puede querer decir que el cuento le está tocando algo que lleva por dentro y que todavía está resolviendo. No significa que algo ande mal. Es una pista para estar pendientes: contarle el cuento cuantas veces lo pida, escucharlo y, si algo preocupa, conversar con la familia o con un profesional.

Lo que decía Bruno Bettelheim

Bruno Bettelheim fue un psicólogo austríaco del siglo XX que estudió mucho los cuentos de hadas. Estas son algunas de sus ideas:

  1. El cuento actúa en el niño porque el niño se identifica con el héroe bueno.
  2. El cuento pone al niño frente a los problemas de fondo de la vida, le ayuda a reconocer sus propias dificultades y le muestra cómo enfrentarlas.
  3. Escuchar cuentos le da gusto al niño, le ayuda a entenderse por dentro y así lo ayuda a crecer.
  4. El cuento le ayuda a descubrir quién es y a darle sentido a su vida.
  5. Lo acompaña en las dificultades propias del crecimiento.
  6. Lo anima a enfrentar los problemas con valentía y a hacerse amigo de la naturaleza.

Literatura de consuelo

Los cuentos muestran que en la vida hay distintos valores. Enseñan a separar el bien del mal y le ponen orden al mundo de valores del niño. Sus finales felices muestran que lo bueno gana y le quitan al niño el miedo a lo desconocido.

Personajes como Pulgarcita, Cenicienta o el Patito Feo le dan al niño esperanza. Le dicen que, aunque hoy lo hagan a un lado, algún día le va a ir bien, como a Cenicienta. Por eso a los cuentos se les ha llamado desde hace tiempo literatura de consuelo: refrescan el corazón y hacen el mundo más fácil de entender.

El cuento puede ayudar en el largo camino de criar a un niño. Lo pueden usar docentes, terapeutas, narradoras, pero también mamás, papás, abuelas y cuidadores.

Con el tigre, sí. Pero con cuidado

No quitarle el tigre al cuento no quiere decir contar cualquier cosa. En Cura-Kuens cuidamos tres cosas:

  • La edad: a un niño de tres años no se le cuenta igual que a uno de nueve. El susto debe ser del tamaño que el niño pueda cargar.
  • El final: el miedo se cuenta, pero el cuento termina con el niño a salvo y el mal vencido.
  • El niño que ya vivió algo duro: si un niño pasó por una pérdida o por un susto de verdad, se escoge el cuento con mucho tino. Si algo preocupa, se busca apoyo profesional.

Taller: «El tigre de mi cuento»

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Qué hacemos

Escuchar (urdimbre)

Contamos el cuento de la abuela y el tigre en la roza, con su susto y con su final feliz.

Sentir (trama)

Paramos en el momento del susto y preguntamos: «¿qué sintió la abuela?». Después, al final: «¿y ahora cómo se siente?».

Hacer (mochila)

Cada niño dibuja «mi tigre», lo que le da miedo, y a su lado al ayudante que lo vence. Los dos dibujos van juntos a la mochila.

Consejo de la abuela Carey: «Al carajito no se le esconde el tigre, mija: se le enseña por dónde corre. Un cuento sin susto no le enseña a ser valiente.»

Para seguir leyendo

  • Bettelheim, B. (1976). The Uses of Enchantment. En español: Psicoanálisis de los cuentos de hadas. Barcelona: Crítica. En polaco: Cudowne i pożyteczne. O znaczeniach i wartościach baśni.
  • Borecka, I. Biblioterapia en la escuela primaria y secundaria (traducción del título polaco).
  • Brett, D. Historias para tu hijo (traducción del título polaco). En la entrada 32 aparece como Bajki, które leczą [Cuentos que curan].
  • Molicka, M. Bajki terapeutyczne [Cuentos terapéuticos], partes I y II. Poznań: Media Rodzina.

 


jueves, 29 de febrero de 2024

TERAPIA DE CUENTO DE HADAS EN LA CORRECCIÓN DE LA ESFERA EMOCIONAL DE LOS NIÑOS EN EDAD PREESCOLAR


El objetivo principal del trabajo de un maestro en un jardín de infancia es crear condiciones propicias para proteger la salud física y mental de los niños, asegurando su bienestar emocional, el desarrollo libre y efectivo de las habilidades de cada niño. Durante muchos años, la educación preescolar en nuestro país estuvo enfocada principalmente a garantizar el desarrollo cognitivo de los niños. Sin embargo, en el preescolar, el niño adquiere no solo conocimientos, habilidades, habilidades, sino que también tiene lugar la formación de las propiedades básicas de su personalidad: autoestima y autoimagen, necesidades emocionales, valores y actitudes morales, socio -Características psicológicas en el sistema de relaciones entre las personas.

Enseñamos a un niño a caminar, mostramos cómo sostener una cuchara y un lápiz, enseñamos a leer y escribir. Estamos extremadamente atentos a la formación del conocimiento de un niño sobre el mundo que lo rodea. Pero el niño entra en el mundo de los sentimientos y las emociones sin escolta, sin apoyo y sin consejos. Quizás porque nosotros mismos no estamos muy bien informados y nos resulta difícil hacer frente a nuestras propias emociones. A menudo nos perdemos cuando es posible utilizar nuestro propio derecho a una emoción y su manifestación externa. Y cuando el bebé intenta comportarse con naturalidad y naturalidad, miramos a nuestro alrededor, esperando recibir una evaluación de los demás: "¡No llores, eres un hombre!", "¡No pelees, eres una niña!" , “¿Eres un cobarde?”. El niño esconde su miedo, no su confianza, porque estos sentimientos no son bienvenidos en el mundo de los adultos.

Los padres y maestros a menudo enfrentan manifestaciones en el comportamiento de los niños como cambios de humor frecuentes, aumento de la irritabilidad, llanto y fatiga.

Los niños se muerden las uñas, se retuercen el pelo, se duermen mal, se mueven mucho y sin rumbo fijo. Los niños tienen poco para comunicarse con adultos y compañeros, encerrándose en la televisión, computadora; pero es la comunicación la que enriquece la esfera sensual. Como resultado, los niños prácticamente han olvidado cómo sentir el estado emocional y el estado de ánimo de otra persona y cómo responder a ellos. Así, el niño aprende el mundo de forma alienada, impersonal, su propio mundo interior permanece cerrado para él.

 

El objetivo principal del trabajo sobre el desarrollo de la esfera emocional de los preescolares es enseñar a los niños a comprender el estado emocional, el propio y el de su entorno; dar ideas sobre las formas de expresar las propias emociones (expresiones faciales, gestos, postura, palabra), así como mejorar la capacidad de manejar sus sentimientos, enseñarle al niño a hablar sobre su mundo interior de una forma aceptable para él. Es importante simplemente aprender a escucharlo, oírlo y entenderlo cuando habla.

La dirección principal del desarrollo de la esfera emocional de un niño en edad preescolar es manifestación de la capacidad de manejar las emociones, es decir, arbitrariedad del comportamiento. El desarrollo de la capacidad de controlar la propia conducta es uno de los momentos esenciales que forman la preparación psicológica para el aprendizaje en la escuela.

Hoy, las principales prioridades son la interacción orientada a la personalidad del maestro con el niño, la aceptación y el apoyo de su individualidad, el desarrollo de habilidades creativas y el cuidado de su bienestar emocional. Se sabe que, en el proceso de desarrollo, también ocurren cambios en la esfera emocional del niño: cambian sus puntos de vista sobre el mundo y las relaciones con los demás, y aumenta la capacidad de reconocer y controlar sus emociones. Por lo tanto, el trabajo dirigido al desarrollo de la esfera emocional me parece una necesidad muy urgente, urgente de hoy.

A medida que se amplía la esfera de la comunicación, los niños experimentan la acción de una variedad de factores sociales que activan significativamente su mundo emocional. El niño debe aprender a superar las emociones situacionales, manejar culturalmente los sentimientos. Un cuento de hadas y un juego te permiten aprender esto.

 

¿Por qué un cuento de hadas? La respuesta es simple: el niño aún no tiene su propia experiencia de vida. Para él, un cuento de hadas es una especie de almacén de situaciones de la vida que aún debe enfrentar cuando crezca. Los cuentos de hadas le dicen al niño cómo actuar y cómo no, muestran muchos problemas de la vida y, además, también dan formas de resolverlos. Muchos cuentos de hadas son mucho más profundos de lo que parece a primera vista. La terapia de cuentos de hadas para niños le permite "sacar" todo su potencial oculto de un cuento de hadas y usarlo para el bien.

La terapia de cuentos de hadas para niños se basa en el hecho de que el niño se identifica con el personaje principal del cuento de hadas, aprende de sus errores. Esta es una gran oportunidad para probar varios roles sociales. Existe la opinión de que un cuento de hadas favorito influye en nuestra vida posterior, como si lo programara. Por supuesto, uno no debe esperar una repetición exacta del escenario de un cuento de hadas, pero podemos adoptar consciente o inconscientemente las cualidades de nuestros personajes favoritos, heredar su comportamiento. Preste atención a cuál de los personajes del cuento de hadas le gusta a su hijo. Si este carácter es negativo, trate de encontrar buenas características en su carácter junto con su hijo.

 

El famoso psicólogo y terapeuta de cuentos de hadas australiano D. Brett escribió que los niños ven "ecos de sus propias vidas" en los cuentos de hadas. Buscan usar el ejemplo de un buen héroe al lidiar con sus miedos y problemas. Además, las historias y los cuentos de hadas infunden esperanza en el niño, lo cual es extremadamente importante. Un niño que está privado de esperanza o que la ha perdido, se niega a luchar y nunca lo logrará. Así, un cuento de hadas se vuelve terapéutico cuando el niño se identifica con su héroe, establece un paralelismo entre la trama de un cuento de hadas y su propia vida, y aprende una lección del cuento de hadas.

 

¿Cuál es el secreto de los cuentos de hadas terapéuticos?

El poder de los cuentos de hadas terapéuticos radica en el hecho de su significado se percibe en dos niveles al mismo tiempo. En un nivel consciente, el niño comprende que la trama del cuento de hadas es ficticia. Simpatiza con el personaje principal, se imagina a sí mismo en su papel, pero incluso cuando descubre su problema, todavía piensa: "esto es para divertirse, no sobre mí". En el nivel subconsciente, el niño absorbe todo lo que escucha, reconsidera su comportamiento, sistema de valores y puntos de vista.

Las principales características de los cuentos de hadas terapéuticos.

Para que un cuento de hadas tenga un impacto útil o educativo, debe cumplir ciertas condiciones:

-  El cuento de hadas debe describir un problema que sea algo similar (pero no completamente idéntico) al problema del niño.

-  El cuento de hadas debe ofrecer al niño una forma alternativa de resolver problemas. La historia debe ofrecer al niño una nueva elección.

La terapia de cuento de hadas para niños no garantiza un efecto instantáneo. A veces se necesita un trabajo largo y minucioso para hacer frente a un problema en particular. Leer un cuento de hadas a un niño no es suficiente. Es necesario guiarlo suavemente para que vea en él una salida a su problema, si es necesario, discuta el cuento de hadas con él, sugiera puntos clave.

La terapia de cuento de hadas puede parecer frívola, pero, como cualquier psicoterapia, no debe dejarse al azar. La terapia de cuento de hadas se realiza mejor antes de acostarse. Si decides recurrir a la terapia de cuento de hadas tras algún tipo de situación traumática, no lo hagas enseguida, deja que el niño se calme. Pero la terapia de cuento de hadas en el hogar aún no está destinada al tratamiento, sino a la prevención.

La terapia de cuentos de hadas para niños es un método útil de educación y psicoterapia, cuyos conceptos básicos pueden ser dominados por cualquier padre.

 

 

 

Bibliografía:

 

1.  Lashley D. Trabajando con niños pequeños, alentando su desarrollo y resolviendo problemas. – M.: Ilustración, 1991.

 

2.  Volkov BS, Volkova NV Psicología infantil: Esquemas lógicos. - M.: Centro Editorial Humanitario VLADOS, 2002.

 

3.  Danilina T.A. Zedgenidze V. Ya. Stepina N. M. En el mundo de las emociones infantiles, M.: Iris Press. 2004. - 160 págs.

 

4.  Danilina T.A. En el mundo de las emociones infantiles. - M.: Iris-press, 2007.- 160s.

 

5.  Dovgaya N., Perelygina O. Sobre las características del desarrollo de la esfera emocional. // Niño en jardín de infantes. - 2005 - Nº 5

 

Lewis Sh., Lewis Sh. K. Niño y estrés. - San Petersburgo: Peter Press, 1996

miércoles, 31 de enero de 2024

LA HISTORIA DE LA SOLEDAD FEMENINA

 



Quiero contarte un cuento de hadas. En un cuento de hadas, como era de esperar, debería haber una heroína que, gracias a sus cualidades y talentos positivos, al final reciba el codiciado premio en forma del amor de un buen compañero y, por supuesto, un matrimonio feliz con él. ¿De qué otra forma? Durante siglos, la gente ha creído fielmente que, si una mujer es hermosa, inteligente y amable, ¡entonces se le garantiza una vida familiar feliz! Si no es en absoluto bonita, malvada, insidiosa, perra y, además, estúpida, como una gallina, es poco probable que encuentre un prometido. Sin embargo, la vida moderna no favorece las tradiciones folclóricas y desacredita por completo cualquier expectativa habitual, lejos de los ajustes fabulosos. Por tanto, en nuestra historia habrá dos heroínas a la vez. Entonces…

En cierto reino, en cierto estado, vivían dos niñas: Elena la Bella y Elena la Sabia.

El primero fue increíblemente hermoso. O simplemente loco, la gente prefirió no dar más detalles.

El segundo se consideró inteligente hasta el punto de la desgracia: los demás notaron el feo matiz más rápidamente y, por lo tanto, divirtieron más su vanidad.

Una Elena comenzó el día con ejercicios y yogur. Se sentó durante horas frente a un espejo y en un baño con espuma perfumada antes de salir de casa incluso para comprar un pan fresco para la tienda más cercana. No tenía prisa y por eso llegaba tarde constantemente a todas partes. Encargó seductores vestidos de verano, tenía pasión por los tacones altos y los rizos rubios. Era la propietaria de una enorme colección de cosméticos, dietas y revistas femeninas de moda. Adoraba todo lo elegante: desde las flores escarlata en el extranjero hasta los poemas de los simbolistas, que leía para que se acercara un sueño, por lo general acercándose sigilosamente a ella ya en la segunda estrofa de la obra, y a menudo se olvidaba de regar las flores por completo. Soñé con el amor grande y puro durante días y vi con placer series de televisión, anuncios e informes meteorológicos. Creía en los milagros, los presagios, la adivinación y el feng shui, es decir, veía el mundo exclusivamente a través de lentes de color rosa.

Elena, la otra, celebró la nueva mañana con un cigarrillo y un café bien cargado. Se puso los jeans y un suéter incoloro, sujetó la trenza con una horquilla mientras caminaba, saltaba por negocios, recordando mientras viajaba donde todavía necesitaba saltar después del trabajo. En las cosas apreciaba la conveniencia y la practicidad, por lo tanto, no usaba traje clásico y no se preocupaba por su imagen. Estaba interesada en la nanotecnología, ¿hay vida en Marte? Citó literalmente un diccionario etimológico y reunió una biblioteca decente de libros sobre Teosofía. Le encantaba lo que podía pensar, analizar y poner en los estantes. Los sueños se reducían a grandes propiedades inmobiliarias, acciones y una cuenta bancaria sólida. La televisión prefería los sitios de los intelectuales en Internet y las noticias sobre el calentamiento global o la crisis. Cualquier cosa que desafiara la lógica se consideraba una completa tontería y una pérdida de tiempo. Ella vivió según el principio: no creas no tengas miedo, no preguntes; dependía únicamente de sí misma. A menudo veía el mundo en contraste, como en fotografías en blanco y negro.

Elena la Bella era extremadamente dependiente: siempre necesitaba el consejo, la ayuda o la atención de alguien. Estaba mal orientada en el espacio, y si no estaba sentada en un taxi o minibús del número requerido, deambulaba por el vecindario durante mucho tiempo en busca de su hogar. No sabía la tabla de multiplicar, así que fui de compras exclusivamente con una calculadora. Los hombres a menudo la miraban con admiración, tragando saliva, pero no la trataban más que con un teléfono móvil caro: hay muchas campanas y silbidos, y solo hay una función. Casi siempre se enamoraba a primera vista, y tras el segundo beso empezó a soñar con un vestido de novia, a contarle a todos sus amigos sobre su gran amor y al deseo de presentar al “novio” al mundo entero: desde los familiares hasta los de un vecino. gato. Siendo una chica noble, ella fue la primera que nunca llamó a un caballero, prefiriendo recordarme modestamente a mí mismo por cada hora. Si el siguiente Iván cayó en el círculo del alcance físico, ella derramó generosamente cuidado y atención en él más allá de lo habitual: “¿Te pusiste una bufanda caliente? ¿Come panqueques con miel o sémola para el ventrículo? ¿O tal vez debería enviarle esturión fresco o chuletas para el almuerzo? ¿No te olvidaste de visitar a tu madre el otro día? "

Elena la Sabia no necesitaba los consejos de nadie, pero se los dio generosamente a derecha e izquierda, y con una mirada de halcón rápidamente notó todas las deficiencias en quienes la rodeaban: desde cuellos sucios y estantes clavados torcidamente hasta defectos de pronunciación y errores en los documentos. Era sorprendentemente independiente en todo: clavaba clavos y atornillaba bombillas, instalaba Windows en la computadora o limpiaba el sifón debajo del fregadero. Planificó fácilmente la ruta más corta para ella en el mapa de la zona y rápidamente calculó mentalmente si había conseguido un billete de la suerte en el autobús.

Los colegas masculinos en una compañía estrecha a menudo la escuchaban con atención y voluntad, adivinando rápida y fácilmente a su amiga y una buena persona en ella, compartían sus pensamientos, pero en parte tenían miedo y se iban a pasar la noche con otros. Ella no se ofendió por esto, ya no esperaba a nadie y no amaba, ya que durante mucho tiempo no había albergado ilusiones sobre sentimientos apasionados. La realidad diaria confirmó su decepción de larga data de que solo los idiotas de Iván viven en las cercanías, que incluso tienen un caballo más listo que el dueño. Solo llamé por negocios y en casos urgentes: muerte, nacimiento o una inundación global. Dado que esto sucedió, afortunadamente, en raras ocasiones, su teléfono celular sirvió más a menudo como reloj despertador.

En general, Elena era demasiado diferente. Pero las heroínas también tenían algo en común, excepto por el nombre: ambas estaban muy solas, a pesar de la considerable cantidad de hombres que conocieron, hablaron, conocieron y encontraron en la vida.

Una vez sucedió algo sin precedentes: el príncipe de ultramar, belleza indescriptible y sabiduría de cámaras invisibles, llegó en un caballo blanco o en un Mercedes plateado al reino de los lejanos. La noticia de su llegada se extendió rápidamente por toda la zona, sumiendo en el pánico a la población femenina, y llegó a oídos de ambas Helen. Sus corazones se agitaron, sus mejillas se sonrojaron, el deseo por la felicidad más íntima de las mujeres estalló nuevamente. ¡Sería bueno lo próximo! Y luego, cada una de las chicas decidió actuar a su propia discreción.

Elena la Sabia, después de mucho pensar y razonar, se encerró en su mansión junto con el rico mundo interior para todos los pernos. Cerró las persianas de las ventanas con fuerza, apagó los teléfonos y comenzó a esperar pacientemente, creyendo que, si el príncipe de ultramar es su destino, todavía la encontrará, y si no, no le hará daño volver a decepcionarse. Durante mucho tiempo, la niña escuchó lo que pasaba en la calle. Pero, en lugar del repique de la troika nupcial con campanas, solo se escuchó el susurro de los ratones de la despensa ...

Elena la Bella, una semana de descanso para todos los baúles, en busca de un atuendo adecuado para la ocasión, y habiendo visitado previamente todos los salones de belleza, corrió hacia el cruce para encontrarse con el novio extranjero, quien a estas alturas ya había pasado por mucho tiempo. Sonrió dulcemente a todos los hombres que pasaban y que pasaban y los miró a los ojos con esperanza. Sin embargo, en la segunda docena de rostros, a partir de sonrisas y propuestas vulgares, sus pómulos comenzaron a reducirse, y la idea de que nadie sería ni podría ser mejor que la vieja amada que una vez la abandonó brutalmente. Por lo tanto, después de quedarse quieta durante un par de horas, la niña se fue a su habitación derramando lágrimas desconsoladamente y entregándose a nuevos sueños.

¿Y el príncipe de ultramar? Felizmente se casó con otra tipa. Ella era una … simple, pastoreaba chivos, no tenía conversaciones inteligentes y no brillaba con belleza, pero era amigable y no crítica.


sábado, 30 de diciembre de 2023

TÉCNICAS BÁSICAS PARA TRABAJAR CON UN CUENTO DE HADAS

 


 1. Análisis de cuentos de hadas

El objetivo es la conciencia, la interpretación de lo que hay detrás de cada situación de cuento de hadas, detrás de la estructura de la trama, detrás del comportamiento de los personajes. Por ejemplo, se selecciona un cuento de hadas muy conocido para su análisis.

Después de que los niños escuchan el cuento de hadas, se les hace una serie de preguntas:

 

•         ¿Qué piensas (sobre qué, sobre quién) este cuento de hadas?

 

•         ¿Cuál de los personajes te gustó más (no te gustó)?

 

•         ¿Por qué crees que este o aquel héroe realizó determinadas acciones?

 

•         Piense en lo que hubiera pasado si el personaje principal no hubiera hecho ese acto.

 

•         ¿Qué piensas, si hubiera algunos buenos héroes (o algunos malos héroes) en un cuento de hadas, qué tipo de cuento de hadas sería?

 

•         ¿Por qué hay héroes buenos y malos en un cuento de hadas?

 

Esta forma de trabajo se utiliza para niños de 5 años o más y adolescentes. El análisis de los cuentos de hadas y las situaciones de los cuentos de hadas se puede construir tanto en forma de trabajo individual como de discusión en grupo, donde todos expresan su opinión sobre lo que está "encriptado" en una situación particular de cuento de hadas.

2. Contar cuentos de hadas

La técnica ayuda a resolver momentos como el desarrollo de la fantasía, la imaginación y la capacidad de descentrarse. Se invita a un niño o grupo de niños a contar una historia de la primera o tercera persona. Puede invitar al niño a contar el cuento en nombre de otros personajes, participando o no participando en el cuento. Por ejemplo, cómo un zorro, Baba Yaga o Vasilisa the Wise contarían un cuento de hadas sobre Kolobok. "Intentemos contar la historia de Kolobok a través de los ojos de Baba Yaga, Fox, Vasilisa la Sabia o el cáñamo sobre el que estaba sentado Kolobok".

3. Reescritura de cuentos de hadas

Reescribir y reescribir cuentos populares y de autor tiene sentido cuando a un niño o adolescente no le gusta la trama, el giro de los acontecimientos, las situaciones, el final del cuento, etc. Este es un importante material de diagnóstico. Reescribiendo un cuento de hadas, agregando su propio final o insertando los personajes que necesita, el niño mismo elige el giro más apropiado para su estado interior y encuentra la opción de resolución de situaciones que le permite liberarse de la tensión interna - este es el psico- significado correctivo de reescribir un cuento de hadas.

4. Puesta en escena de cuentos de hadas con la ayuda de títeres.

Al trabajar con la muñeca, el niño ve que todas sus acciones se reflejan inmediatamente en el comportamiento de la muñeca. Esto le ayuda a ajustar de forma independiente sus movimientos y hacer que el comportamiento del muñeco sea lo más expresivo posible. Trabajar con muñecos te permite mejorar y mostrar a través del muñeco aquellas emociones que un niño, por alguna razón, no puede permitirse mostrar.

5. Escribir cuentos de hadas

El niño puede componer un cuento de hadas, eligiendo un tema de forma independiente o de acuerdo con una primera frase determinada. En la primera frase, el psicólogo puede indicar los personajes principales y el lugar de acción. En mi propia historia ke el niño refleje su situación problemática y las formas de resolverla. Permite responder a emociones significativas, identificar conflictos y dificultades internas.

Ejemplo práctico: "Kolobok sabroso"

A la recepción acudieron mamá y su hija, de 4 años. Se quejó del "comportamiento repugnante de la niña, que en el momento en que su madre la insulta, se sube al alféizar de la ventana y amenaza con tirarse por la ventana, explicando que cuando ella se vaya, su madre se sentirá bien sin su."

Según mi madre: el niño no es querido, no amado. Mamá está asustada por el comportamiento de su hija y no sabe qué hacer. El médico local recomendó ver a un psicólogo.

Después de la asesoría psicológica con mi madre (cinco reuniones), se llevó a cabo la terapia de cuento de hadas (junto con madres e hijas).

En la primera reunión, la niña es sociable, se pone en contacto rápidamente, su discurso es claro.

Se sugirió recordar el cuento de hadas más favorito y jugarlo. Este cuento de hadas resultó ser el cuento de hadas "Kolobok". La niña asignó los roles de la siguiente manera: la madre es un moño, ella es un zorro, un psicólogo es un observador. Luego, la niña jugó el episodio final del cuento de hadas muchas veces, como un zorro se come un kolobok, durante 30 minutos. Después de otro trago del kolobok, la niña se dirigió al psicólogo con las palabras: "Ya estoy cansada del kolobok, quiero comer algo más, tal vez tengas al menos un hígado". Se encontraron las galletas. Después de que se comieron las galletas, mamá e hija se fueron.

Un mes después, la madre informó que el comportamiento de su hija había mejorado significativamente y la niña dejó de asustar a su madre con sus acciones. Seis meses después, a pedido mío, mi madre y mi niña vinieron a verme para una cita preventiva. No hubo quejas sobre el comportamiento de la hija.

 

La puerta también era una salida: escribir para sanar

  La puerta también era una salida. Poemas del despojo, la ausencia y la reconstrucción. Gaitini (Ella Cecilia Celedón Simanca). Poemario ...