Fuente:
adaptación de un material ruso de formación sobre las cartas metafóricas
asociativas, con información de las barajas publicadas por la editorial OH
Verlag. Traducción, adaptación a Riohacha y comentarios: Ella Celedón Simanca,
Cura-Kuens. Se comparte con fines educativos.
En la Calle Segunda de
Riohacha hay puertas que cuentan historias: puertas de madera pintadas de azul
y verde, con la pintura levantada por el salitre; portones que se abren de par
en par para que entre la brisa; ventanas de rejas desde donde las abuelas miran
pasar la tarde. Si a un niño le mostramos una de esas puertas y le preguntamos
qué hay detrás, nos va a contar mucho más que si le preguntamos cómo está. Así
funcionan las cartas metafóricas.
Qué son
las cartas metafóricas
Las cartas metafóricas
asociativas son barajas de imágenes, a veces acompañadas de palabras, que se
usan para conversar sobre lo que cuesta decir. A diferencia del tarot, no
tienen significados fijos ni predicen nada: cada persona mira la imagen, la
describe y le da su propio sentido. Quien acompaña solo guía con preguntas.
De dónde vienen. Las
imágenes de la primera baraja, la OH, las creó en los años setenta el
artista y profesor de historia del arte canadiense Ely Raman. A
comienzos de los ochenta, el psicólogo alemán Moritz Egetmeyer vio que
podían ayudar a las personas a hablar de sí mismas y las publicó como juego.
Desde entonces han aparecido muchas barajas nuevas, traducidas a muchos
idiomas, que se pueden usar solas o combinadas.
Por qué funcionan. Una
imagen deja hablar de uno mismo sin hablar directamente de uno mismo. La
persona proyecta en la carta lo que siente, y al ponerlo afuera puede mirarlo,
nombrarlo y buscar una salida. Es la misma «distancia segura» que da el cuento.
Para qué
sirven y qué cuidar
Las cartas despiertan la
creatividad y se usan en psicología, en la escuela, en la biblioteca, en casa y
hasta en el trabajo. Sirven para:
- crear un clima de confianza en un grupo;
- despertar el interés por conocerse a uno
mismo;
- desarrollar la imaginación y el lenguaje;
- perder el miedo a la crítica;
- inventar cuentos, que es su uso en la
cuentoterapia;
- buscar recursos propios y manejar el estrés;
- conversar sobre relaciones y conflictos.
Lo que hay que cuidar
- No son un diagnóstico. Lo
que alguien ve en una carta es una puerta para conversar, no una prueba de
lo que le pasa.
- Con niños se usan barajas y ejercicios de
juego e imaginación. Las barajas para
crisis, trauma o pareja quedan para profesionales de la psicología.
- Nadie está obligado a contar algo personal. Se
puede hablar de la carta y quedarse ahí.
- Si una carta despierta un dolor fuerte, se
acompaña con calma y, si hace falta, se busca apoyo profesional.
Las
barajas más conocidas
|
Baraja |
Qué contiene |
Para qué se usa |
¿Con niños? |
|
OH |
88 imágenes y 88
palabras; la imagen se pone dentro del marco de una palabra |
Intuición, imaginación,
emociones, relaciones |
Con adaptación |
|
Ecco |
99 pinturas abstractas |
Expresar lo que se siente
con palabras, poesía, música o dibujo |
Sí |
|
Persona |
77 retratos de personas
de distintas edades y culturas, y 33 cartas de relación |
Relaciones en la familia
y el trabajo, roles |
Con adaptación |
|
Personita |
77 retratos de niños y
jóvenes del mundo y 44 cartas de situación |
Relaciones entre niños y
en la familia |
Sí |
|
Saga |
55 ilustraciones de
personajes y escenas de un país de fantasía |
Inventar cuentos, la
cuentoterapia |
Sí |
|
Cope |
88 ilustraciones para
crisis y trauma |
Acompañar crisis, miedos
y heridas emocionales |
Solo profesionales |
|
TanDoo |
99 escenas de vida en
pareja y 44 cartas de acción |
Terapia de pareja y
familia |
No |
|
Caminos |
80 fotos de caminos y 32
palabras |
Decisiones, metas,
momentos de cambio |
Con adaptación |
|
Ventanas y puertas |
80 fotos de ventanas,
puertas y portones, y 32 palabras |
La imagen de uno mismo,
las salidas y las oportunidades |
Con adaptación |
|
El árbol como imagen de
la persona |
80 fotos de árboles y 32
palabras |
Raíces, familia,
crecimiento |
Sí |
|
Del cofre del pasado |
64 imágenes y 32 palabras
sobre la infancia |
Recordar la infancia, sus
olores y sonidos |
Para adultos |
Estas barajas son productos
comerciales protegidos por derechos de autor. Se compran a sus editores; no se
fotocopian.
Cinco
ejercicios
1. «Por
desgracia… por fortuna…» (niños desde los 6 años)
Cada jugador recibe de 5 a
7 cartas. El primero muestra una y empieza una historia con «Por desgracia…».
El siguiente la «tapa» con una carta suya y un final feliz que empieza con «Por
fortuna…».
—Por desgracia, una brisa
fuerte de diciembre se llevó tu cometa hasta el mar. —Por fortuna, un alcatraz
la atrapó con el pico y la dejó en el muelle.
El turno siguiente continúa
la historia o empieza una nueva. Enseña, jugando, que siempre se puede buscar
una salida.
2. El
paisaje (niños y grupos, con la baraja Ecco)
Cada uno saca una carta sin
mostrarla y la describe como si fuera un lugar: ¿cómo es?, ¿cómo se siente uno
allí?, ¿qué se puede hacer? Luego se barajan las cartas descritas con algunas
más, se destapan y entre todos adivinan cuál es cuál. En Riohacha se puede
añadir una pregunta: «¿Este lugar se parece a algún sitio de nuestra ciudad?».
3. Mis
caras (adolescentes y adultos, con Persona o Personita)
Se eligen tres cartas: cómo
me ven los demás, cómo nadie me conoce y cómo me gustaría que me conocieran. La
persona habla de sí misma desde cada carta y piensa qué la acercaría a la
tercera.
4. El
cruce de caminos (adultos, con acompañamiento profesional y la baraja Cope)
Se sacan cinco cartas boca
abajo y se destapan una por una: la situación de crisis, su raíz en el pasado,
lo que se espera, los recursos que se tienen y la salida como se ve hoy. Luego
se saca una sexta carta, se pone sobre la que la persona elija y se cuenta la
historia que aparece. Como toca heridas profundas, este ejercicio es solo para
profesionales.
5.
Reescribir la historia (parejas, en terapia, con la baraja TanDoo)
Cada miembro de la pareja
elige de 2 a 3 cartas sobre cómo está hoy la relación, y juntos arman la
historia A. Luego eligen cartas sobre lo que desean y arman la historia B. Al
final conversan: ¿qué cartas pasarían de la historia A a la B?
Las
Cartas Cura-Kuens de Riohacha: una baraja hecha en casa
Las barajas famosas se
hicieron en Europa, con puertas, caminos y paisajes de Europa. Un niño de
Riohacha puede trabajar con ellas, pero se reconoce más rápido en lo que ve
todos los días. Por eso propongo hacer nuestra propia baraja con imágenes del
territorio, fotografiadas y dibujadas por los mismos niños, las familias y los
mayores.
Los cinco
mazos
|
Mazo |
Qué se fotografía o se
dibuja |
Para qué sirve |
|
Puertas y ventanas |
Las puertas de colores de
la Calle Segunda, las ventanas con rejas de las casas viejas, las puertas de
las enramadas, una puerta cerrada, una puerta entreabierta |
Hablar de entrar y salir,
de lo que se abre y se cierra, de lo que dejamos afuera |
|
Árboles |
El trupillo, el cardón,
el níspero, la ciruela jobo, el almendro del malecón, el uvito de playa |
Hablar de raíces, de
familia, de lo que crece y da sombra |
|
Caminos |
El muelle, la trocha
hacia Maicao, la orilla del río Ranchería, la arena de la playa, un callejón
del barrio |
Hablar de a dónde voy, de
las decisiones, de los viajes |
|
Lo que cabe en la mochila |
Un caracol, sal, un
ovillo de hilo, un espejito, una totuma, un tambor, una semilla |
Hablar de lo que llevo
conmigo, de lo que me da fuerza |
|
Personajes |
La vendedora de friche,
el pescador, la abuela en la mecedora, el niño con la cometa, el alcatraz, la
tortuga carey |
Hablar de quién me
acompaña y en quién me reconozco |
Tres
cuidados antes de empezar
- Las personas se fotografían con permiso. Si
en una carta aparece una persona real, se le pide autorización por
escrito; si es un niño, la autorización la firman su madre, su padre o su
acudiente. Si no hay permiso, el personaje se dibuja.
- No usamos los diseños de las mochilas wayúu
(kanás). Cada kanás tiene nombre y significado y
pertenece a la memoria de un pueblo. En la baraja aparece la mochila como
objeto, pero sin copiar sus figuras. Si algún día se quiere trabajar con
ellas, se hace junto con tejedoras wayúu y con su consentimiento.
- Las cartas no tienen significado fijo.
Igual que en las barajas europeas, una puerta no «quiere decir» nada por
sí misma: es la persona quien le pone la historia.
Sesión en
la Biblioteca Comuna 10: «La puerta que escogí»
Para niños de 7 a 11 años ·
1 hora y 15 minutos · de 10 a 15 participantes
Materiales: la
mochila de los talleres, el ovillo de Wale'kerü, el mazo de Puertas y ventanas
(unas 30 cartas), hojas, colores y una cuerda con ganchos de ropa para colgar
los dibujos.
- Abrir la mochila (5
min). Nos sentamos en círculo. La facilitadora saca de la mochila el
ovillo y dice: «Hoy vamos a tejer con puertas». Cada niño dice su nombre y
el color de la puerta de su casa.
- Urdir (10 min). Recordamos
una puerta que todos conocemos: la puerta de la biblioteca, la de la
escuela o una de la Calle Segunda. ¿Qué se oye detrás de ella? ¿Qué se
siente al entrar?
- El cuento (10 min). Se
lee o se cuenta un cuento con una puerta. Puede ser La puerta abierta
de Ella Celedón, adaptado para niños, o un cuento de la tradición oral del
barrio contado por una abuela invitada.
- Pasar la trama (10
min). Se reparten las cartas boca arriba sobre una manta. Cada niño
escoge la puerta que más le llama la atención y, pasando el ovillo, cuenta
en una frase por qué la escogió.
- Tejer (20 min).
Juego «Por desgracia… por fortuna…» con las puertas: un niño dice «Por
desgracia, esta puerta estaba cerrada…» y el siguiente responde con su
carta: «Por fortuna, por esta ventana entró la brisa…».
- El cuento propio (15
min). Cada niño dibuja lo que hay detrás de su puerta y le pone un
título. Los dibujos se cuelgan en la cuerda como una calle de puertas.
- Cerrar la mochila (5
min). Cada uno dice una palabra que se lleva hoy. Las cartas vuelven a
la mochila.
Cómo se ve la triada en
esta sesión
|
Dimensión |
Dónde aparece |
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Aprender escuchando (la
urdimbre) |
El cuento de la puerta,
la voz de la abuela invitada, escuchar por qué cada compañero escogió su
carta |
|
Aprender sintiendo (la
trama) |
Escoger una carta «porque
me llamó», nombrar lo que se siente al abrir o cerrar una puerta, el respeto
por la carta del otro |
|
Aprender haciendo (la
mochila) |
Fotografiar o dibujar las
cartas, jugar a «Por desgracia… por fortuna…», dibujar lo que hay detrás de
la puerta, armar la calle de dibujos |
Si un niño cuenta algo que
preocupa (miedo a volver a casa, una puerta que no se puede abrir, algo que le
hicieron), la facilitadora no interpreta ni pregunta delante del grupo. Al
terminar habla a solas con la bibliotecaria y sigue la ruta del protocolo:
informar a la familia o, si hay riesgo, a la Línea 141 del ICBF o a la
Comisaría de Familia.
Una
baraja que también puede ser un producto
Cuando la baraja esté
probada en los talleres, puede imprimirse como Cartas Cura-Kuens de Riohacha:
50 cartas con una guía corta de juegos para familias, docentes y bibliotecas.
Las fotos y los dibujos deben tener la autorización de sus autores, y el nombre
y la baraja pueden registrarse a nombre de Cura-Kuens.
Para
cerrar
Una carta es una puerta
pequeña. No dice qué hay al otro lado: invita a abrirla. En Riohacha tenemos
puertas de todos los colores, árboles que aguantan el sol y caminos que llevan
al mar. Con ellas podemos hacer nuestras propias cartas y ayudar a que cada
niño encuentre la suya.
Si trabajas en una
biblioteca, una escuela o un hogar comunitario de La Guajira y quieres armar la
baraja con tu grupo, escríbeme en los comentarios o por el formulario de
contacto del blog.
Referencias
- Raman, E. y Egetmeyer, M. Barajas OH, Ecco,
Persona y Personita. OH-Verlag, Alemania (sitio oficial: oh-cards.com).
- Sobre el uso de cartas asociativas en el
acompañamiento: material de la escuela rusa de terapia con cartas
metafóricas, recibido en traducción, sin autoría consignada.
- Celedón, Ella. La puerta abierta (texto
propio).

