domingo, 30 de agosto de 2026

El kamishibai: el teatro de papel que llegó de Japón a La Guajira


fotograma del manga "Gekiga Ho: Ryu:", Tatsumi Yoshihiro, Seirinkogeisha Company, 2008.

Un teatro hecho de papel

Kamishibai quiere decir «teatro de papel» en japonés: kami es «papel» y shibai es «teatro». Es una manera de contar un cuento mostrando una serie de láminas, una tras otra, mientras quien narra va contando lo que pasa. Fue muy popular en Japón entre los años treinta y cincuenta del siglo pasado. Afuera de Japón casi no se conoce su historia.

Sus abuelos: los rollos de los monjes

No se sabe con exactitud cómo nació, pero tiene un antepasado claro: el etoki, que quiere decir «explicar la imagen». El etoki llegó a Japón desde China junto con el budismo, hace más de mil años. Los monjes colgaban rollos pintados en unos palos y, con un puntero en la mano, le contaban a la gente la historia de su templo. Con el tiempo, algunos pintores dejaron los templos y se volvieron narradores que andaban de pueblo en pueblo.

De ahí viene la idea del kamishibai: una imagen que se muestra y una voz que la cuenta. En el siglo XX se le sumó algo nuevo: una caja de madera amarrada a una bicicleta.

Kamishibai - "Gekiga Ho:ryu:" manga de Tatsumi Yoshihiro, Seirinkogeisha Company, 2008.

El cuentero de la bicicleta

El kamishibai callejero nació en tiempos de crisis y desempleo en el mundo. Muchos dibujantes japoneses se ganaban la vida pintando historias para estos teatritos. Las vendían a un comerciante, y él se las alquilaba a los narradores de la calle, los gaito kamishibaiya, por poca plata.

Así era una función:

  1. Llegaba la bicicleta. El narrador paraba en una esquina y anunciaba la función golpeando dos palitos de madera, los hyōshigi. Era como el pregonero que sale con su campana.
  2. Se vendían dulces. En la caja de la bici llevaba galletas y caramelos. Los niños que compraban se sentaban adelante. Eran tan baratos que el narrador casi no ganaba nada.
  3. Se abría el butai. Encima de la caja iba un teatrino de madera, el butai, con todas las láminas puestas de antemano: entre diez y doce. Estaban pintadas con acuarela, pegadas en cartón y barnizadas para que no las dañara la lluvia.
  4. Empezaba el cuento. El narrador sacaba las láminas una por una, por un lado. Detrás de cada una tenía escrito su texto para no perderse. Cambiaba la voz para cada personaje, también para las mujeres. Era un verdadero actor.

Una función solía traer tres historias: una de risa, una de llanto y una de aventura.

El Murciélago Dorado
Etoki - anime "La guerra Tanuki en los períodos Heisei y Pompoko", Isao Takahata, Studio Ghibli, 1994.

El kamishibai tuvo uno de los primeros superhéroes del mundo: Ōgon Bat, el «Murciélago Dorado», creado en 1931 por Ichirō Suzuki y Takeo Nagamatsu. Nació varios años antes que Batman. Tenía una calavera dorada por cara, volaba y protegía a los débiles. Como cada lámina se pintaba a mano y había un solo original, otros dibujantes lo copiaban. Pero los niños sabían reconocer al falso.


Por qué casi desaparece

En 1953 llegó la televisión a Japón. Al principio pusieron los televisores en lugares públicos, y la gente los llamó denki kamishibai, «teatro de papel eléctrico». Cuando cada familia tuvo su televisor, los niños dejaron de salir a la calle a ver al narrador. Hoy el kamishibai vive sobre todo en escuelas y bibliotecas, donde se le dice kyōiku kamishibai, kamishibai educativo. Muchos narradores de la calle se volvieron grandes dibujantes de manga, porque ya sabían contar con imágenes en secuencia.

Como toda forma de contar, el kamishibai también se usó para mal: en los años treinta sirvió para la propaganda de guerra. Ya lo dijimos en la entrada 33: quien cuenta tiene una gran responsabilidad.

El kamishibai en Koushatchon

En mi trabajo de grado con los niños del Centro Etnoeducativo n.º 17 Koushatchon, el kamishibai fue una de las estrategias. La llamamos «Raíz», porque con ella volvíamos al relato de la tradición oral. Duró dos semanas y se trabajó así:

Momento

Qué se hizo

Inicio

Se habló del origen del kamishibai, y la docente contó un kuens en el teatrino para que los niños vieran cómo es.

Desarrollo

Los niños escogieron un kuens y fabricaron su propio kamishibai.

Cierre

Los niños y las niñas wayuu contaron sus kuens en el kamishibai.

El kamishibai les sirvió para mejorar el habla, para acordarse mejor de la trama del cuento y para pensar en orden: primero esto, después aquello.

Haz tu kamishibai

Kamishibai - anime "La guerra Tanuki en los períodos Heisei y Pompoko", Isao Takahata, Studio Ghibli, 1994.

Kamishibai - anime "La guerra Tanuki en los períodos Heisei y Pompoko", Isao Takahata, Studio Ghibli, 1994.


Materiales (los mismos que usamos en Koushatchon): una caja de cartón, tijeras, bisturí o cortador (lo usa un adulto), pegante, témperas, octavos de cartulina y colores.

  1. El teatrino: en la cara de adelante de la caja se corta una ventana. Por un lado se abre una ranura para meter y sacar las láminas. Se decora con témperas, con colores de mochila wayuu si se quiere.
  2. Las láminas: el cuento se divide en momentos y se dibuja cada uno en un octavo de cartulina. Lo mejor son entre seis y doce láminas.
  3. El texto atrás: detrás de cada lámina se escribe lo que se cuenta en la lámina que va delante. Así quien narra mira de reojo y no se pierde.
  4. El anuncio: se escoge una señal para empezar. Pueden ser dos palitos que se golpean, como el hyōshigi japonés, o una maraca.
  5. La función: se saca cada lámina despacio, se cambia la voz para cada personaje y se deja que los niños miren antes de seguir.

La triada en el kamishibai

Dimensión

Qué hacemos

Escuchar (urdimbre)

Escuchamos un kuens contado en el kamishibai y aprendemos de dónde viene el teatro de papel.

Sentir (trama)

Sentimos la emoción de esperar la lámina que viene: «¿y ahora qué pasará?».

Hacer (mochila)

Fabricamos nuestro propio kamishibai y contamos un kuens de nuestra casa.

Consejo de la abuela Carey: «La lámina enseña, mija, pero la que cuenta es tu voz. No le leas la parte de atrás al carajito: mírale los ojos y déjate llevar por el cuento.»

Fuentes

  • Nash, E. P. (2009). Manga Kamishibai: The Art of Japanese Paper Theater. Nueva York: Abrams ComicArts.
  • Arias Noguera, F. y Celedón Simanca, E. C. (2023). Los Kuens como estrategia de animación lectora. Fundación Universitaria Los Libertadores.
  • Artículo en ruso sobre el kamishibai y el manga, traducido por Cura-Kuens.

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