
Un teatro hecho de papel
Kamishibai quiere
decir «teatro de papel» en japonés: kami es «papel» y shibai es
«teatro». Es una manera de contar un cuento mostrando una serie de láminas, una
tras otra, mientras quien narra va contando lo que pasa. Fue muy popular en
Japón entre los años treinta y cincuenta del siglo pasado. Afuera de Japón casi
no se conoce su historia.
Sus abuelos:
los rollos de los monjes
No se sabe
con exactitud cómo nació, pero tiene un antepasado claro: el etoki, que
quiere decir «explicar la imagen». El etoki llegó a Japón desde China
junto con el budismo, hace más de mil años. Los monjes colgaban rollos pintados
en unos palos y, con un puntero en la mano, le contaban a la gente la historia
de su templo. Con el tiempo, algunos pintores dejaron los templos y se
volvieron narradores que andaban de pueblo en pueblo.
De ahí viene
la idea del kamishibai: una imagen que se muestra y una voz que la cuenta.
En el siglo XX se le sumó algo nuevo: una caja de madera amarrada a una
bicicleta.
El
kamishibai callejero nació en tiempos de crisis y desempleo en el mundo. Muchos
dibujantes japoneses se ganaban la vida pintando historias para estos
teatritos. Las vendían a un comerciante, y él se las alquilaba a los narradores
de la calle, los gaito kamishibaiya, por poca plata.
Así era una
función:
- Llegaba la bicicleta. El
narrador paraba en una esquina y anunciaba la función golpeando dos
palitos de madera, los hyōshigi. Era como el pregonero que sale con
su campana.
- Se vendían dulces. En la
caja de la bici llevaba galletas y caramelos. Los niños que compraban se
sentaban adelante. Eran tan baratos que el narrador casi no ganaba nada.
- Se abría el butai. Encima
de la caja iba un teatrino de madera, el butai, con todas las
láminas puestas de antemano: entre diez y doce. Estaban pintadas con
acuarela, pegadas en cartón y barnizadas para que no las dañara la lluvia.
- Empezaba el cuento. El
narrador sacaba las láminas una por una, por un lado. Detrás de cada una
tenía escrito su texto para no perderse. Cambiaba la voz para cada
personaje, también para las mujeres. Era un verdadero actor.
Una función
solía traer tres historias: una de risa, una de llanto y una de aventura.
El
kamishibai tuvo uno de los primeros superhéroes del mundo: Ōgon Bat, el
«Murciélago Dorado», creado en 1931 por Ichirō Suzuki y Takeo Nagamatsu. Nació
varios años antes que Batman. Tenía una calavera dorada por cara, volaba y
protegía a los débiles. Como cada lámina se pintaba a mano y había un solo
original, otros dibujantes lo copiaban. Pero los niños sabían reconocer al
falso.
Por qué casi
desaparece
En 1953
llegó la televisión a Japón. Al principio pusieron los televisores en lugares
públicos, y la gente los llamó denki kamishibai, «teatro de papel
eléctrico». Cuando cada familia tuvo su televisor, los niños dejaron de salir a
la calle a ver al narrador. Hoy el kamishibai vive sobre todo en escuelas y
bibliotecas, donde se le dice kyōiku kamishibai, kamishibai educativo.
Muchos narradores de la calle se volvieron grandes dibujantes de manga, porque
ya sabían contar con imágenes en secuencia.
Como toda
forma de contar, el kamishibai también se usó para mal: en los años treinta
sirvió para la propaganda de guerra. Ya lo dijimos en la entrada 33: quien
cuenta tiene una gran responsabilidad.
El
kamishibai en Koushatchon
En mi
trabajo de grado con los niños del Centro Etnoeducativo n.º 17 Koushatchon, el
kamishibai fue una de las estrategias. La llamamos «Raíz», porque con
ella volvíamos al relato de la tradición oral. Duró dos semanas y se trabajó
así:
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Momento |
Qué se
hizo |
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Inicio |
Se habló
del origen del kamishibai, y la docente contó un kuens en el teatrino
para que los niños vieran cómo es. |
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Desarrollo |
Los niños
escogieron un kuens y fabricaron su propio kamishibai. |
|
Cierre |
Los niños
y las niñas wayuu contaron sus kuens en el kamishibai. |
El
kamishibai les sirvió para mejorar el habla, para acordarse mejor de la trama
del cuento y para pensar en orden: primero esto, después aquello.
Haz tu
kamishibai
Materiales (los mismos
que usamos en Koushatchon): una caja de cartón, tijeras, bisturí o cortador (lo
usa un adulto), pegante, témperas, octavos de cartulina y colores.
- El teatrino: en la
cara de adelante de la caja se corta una ventana. Por un lado se abre una
ranura para meter y sacar las láminas. Se decora con témperas, con colores
de mochila wayuu si se quiere.
- Las láminas: el
cuento se divide en momentos y se dibuja cada uno en un octavo de
cartulina. Lo mejor son entre seis y doce láminas.
- El texto atrás: detrás
de cada lámina se escribe lo que se cuenta en la lámina que va delante.
Así quien narra mira de reojo y no se pierde.
- El anuncio: se
escoge una señal para empezar. Pueden ser dos palitos que se golpean, como
el hyōshigi japonés, o una maraca.
- La función: se
saca cada lámina despacio, se cambia la voz para cada personaje y se deja
que los niños miren antes de seguir.
La triada en
el kamishibai
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Dimensión |
Qué
hacemos |
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Escuchar
(urdimbre) |
Escuchamos
un kuens contado en el kamishibai y aprendemos de dónde viene el
teatro de papel. |
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Sentir (trama) |
Sentimos
la emoción de esperar la lámina que viene: «¿y ahora qué pasará?». |
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Hacer (mochila) |
Fabricamos
nuestro propio kamishibai y contamos un kuens de nuestra casa. |
Consejo de
la abuela Carey: «La lámina enseña, mija, pero la que cuenta es tu voz. No le leas la
parte de atrás al carajito: mírale los ojos y déjate llevar por el cuento.»
Fuentes
- Nash, E. P. (2009). Manga
Kamishibai: The Art of Japanese Paper Theater. Nueva York: Abrams
ComicArts.
- Arias Noguera, F. y Celedón
Simanca, E. C. (2023). Los Kuens como estrategia de animación lectora.
Fundación Universitaria Los Libertadores.
- Artículo en ruso sobre el kamishibai y el manga, traducido por Cura-Kuens.


