Sobre esta entrada. Adapta
un artículo traducido, al parecer de origen ruso, sin autoría consignada, sobre
los beneficios de jugar con arena y sobre la arteterapia y la terapia con
arena. Las conexiones con Riohacha, las aclaraciones y la sesión son propuesta
de Cura-Kuens.
En Riohacha la arena está
en todas partes. En la playa frente al malecón, en los patios de las casas, en
las calles sin pavimentar, en el desierto que empieza donde termina la ciudad.
Los niños de aquí crecen con arena entre los dedos: hacen castillos junto al
mar, entierran los pies en la arena tibia, dibujan con un palito, construyen
caminos para los carritos.
Parece solo un juego. Pero
la arena es uno de los materiales más antiguos y más poderosos para aprender,
jugar y contar. Y también, en manos de un especialista, para sanar.
Dos
maneras de trabajar con arena
El artículo distingue dos
caminos, que se parecen pero no son iguales.
El arte
con arena
Se dibuja con arena sobre
una mesa o bandeja, a veces iluminada desde abajo. El artículo abre con una
frase atribuida a Pablo Picasso: «El arte lava del alma el polvo de la vida
cotidiana». Con la arena, el niño puede expresar lo que siente sin
necesitar palabras difíciles, y sin saber dibujar: la imagen se hace, se borra
y se vuelve a hacer con un movimiento de la mano. Por eso es tan cercana a los
niños pequeños.
La
terapia con arena
Tiene raíces en la
psicología de Carl Gustav Jung, que daba mucha importancia a los
símbolos. En los años veinte, la pediatra inglesa Margaret Lowenfeld
inventó una técnica en la que los niños construían «mundos» en una caja de
arena con figuritas. Más tarde, la suiza Dora Kalff, siguiendo a Jung,
la desarrolló como terapia.
En una bandeja con arena,
el niño coloca figuritas de personas, animales, casas, árboles, y crea una
escena. Al construirla y contarla, muestra lo que vive por dentro. El niño lo
siente como un juego, y por eso no le da miedo ir donde el psicólogo.
Se usa con niños tímidos,
ansiosos, agresivos, que han vivido experiencias difíciles o que están pasando
por cambios grandes, como una mudanza o la separación de los padres.
Una aclaración importante. La
terapia con arena es un trabajo de psicólogos y terapeutas formados en
ese método. En Cura-Kuens no hacemos terapia con arena: usamos la arena para jugar,
crear y contar cuentos, que también tiene un gran valor.
Siete
regalos de jugar con arena
|
Regalo |
Qué pasa |
Cómo se ve en la playa o
en el patio |
|
1. Las manos y el tacto |
Con miles de movimientos
pequeños, el niño desarrolla la motricidad fina y aprende a distinguir
texturas, formas y temperaturas. Eso le servirá para escribir o usar tijeras |
Sentir la arena seca y la
mojada, la tibia del mediodía y la fresca de la tarde, dejarla correr entre
los dedos |
|
2. El cuerpo y el
equilibrio |
Enterrar los pies, saltar
los huecos, sacar la arena del zapato: el niño conoce los límites y las
señales de su cuerpo |
Hacer huecos y saltarlos,
enterrarse hasta las rodillas, caminar por la orilla |
|
3. La calma y la
concentración |
Construir un castillo o
un dibujo toma tiempo. La arena calma a niños y adultos, y ayuda mucho a los
niños muy inquietos |
Pasar una hora entera
construyendo un castillo sin aburrirse |
|
4. La creatividad |
De formas simples salen
construcciones cada vez más originales |
Castillos, rancherías,
caminos, puertos con barquitos de hoja |
|
5. Planear y resolver
problemas |
Para construir hay que
imaginar el resultado, y cuando la torre se cae, cambiar el plan |
Mojar más la arena para
que no se derrumbe, hacer un canal para que el agua no destruya el castillo |
|
6. El espacio |
Las formas, los tamaños,
la profundidad y las distancias se aprenden con las manos |
El hueco hondo, la
montaña alta, el camino largo |
|
7. Convivir |
En la arena hay
conflictos de verdad: ¿puedo usar la pala del otro?, ¿qué hago si me tumban
el castillo?, ¿dejo que me ayuden? Ahí se aprenden las primeras reglas de la
vida en grupo |
Construir entre varios,
prestar el balde, arreglar el castillo que otro tumbó sin querer |
El artículo termina con una
idea bonita: en la arena, el niño aprende a equilibrar el «yo puedo solo»
con el «necesito ayuda». Y los adultos también.
Cuidados
con la arena
La arena tiene microbios
naturales, y un poco de contacto con ellos es bueno para los niños. Pero hay
cosas que sí pueden hacer daño, y en Riohacha conviene estar atentos:
- En la playa: vidrios rotos, tapas,
colillas, anzuelos y basura que deja la marea o la gente. Antes de jugar,
vale la pena dar una vuelta y limpiar el lugar con los niños, que también
es una forma de cuidar el mar.
- En los patios y parques:
excrementos de perros y gatos. La arena de juego debe estar en un lugar
cercado o taparse por la noche.
- El sol: jugar en la arena a
pleno mediodía quema los pies y la piel. Mejor temprano en la mañana o al
atardecer, con agua cerca.
- Lavarse las manos
después de jugar, sobre todo antes de comer.
Lo que
hace Cura-Kuens con la arena
No hacemos terapia con arena,
pero sí tomamos de ella una idea preciosa: la arena es un escenario donde
los cuentos se pueden tocar. En muchos pueblos del mundo se cuentan
historias dibujando en la arena. En Vanuatu, en el Pacífico, esa tradición fue
reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Y en Riohacha, la
arena la tenemos a la mano.
En nuestras sesiones
usamos:
- la bandeja de los cuentos:
una caja o bandeja con arena de la playa, limpia y seca;
- objetos de aquí, en
vez de figuritas compradas: caracoles, conchas, piedritas, semillas de
trupillo, palitos, hojas de uva de playa, plumas;
- el dedo y el palito,
para dibujar el cuento mientras se cuenta.
Y una regla, la misma de
siempre: no interpretamos la escena del niño. Le pedimos que nos la
cuente.
Sesión en
la Biblioteca Comuna 10: «El cuento que cabe en una bandeja»
Para niños de 5 a 10 años ·
1 hora y 15 minutos · de 8 a 14 participantes, en grupos de 3 o 4
Materiales: la
mochila de los talleres con el caracol de la abuela Carey, el ovillo de
Wale'kerü, una bandeja grande con arena para la facilitadora y una por grupo
(pueden ser cajas de cartón forradas con plástico), objetos naturales recogidos
en la playa, un atomizador con agua, toallitas y las tarjetas del animómetro.
- Abrir la mochila (5
min). Animómetro de entrada. Cada niño mete la mano en la bandeja y
dice una palabra para cómo se siente la arena.
- Urdir (10 min). Conversamos:
¿qué hacen ustedes en la arena de la playa o del patio? Recordamos que la
arena es de Riohacha, como el mar y como nosotros.
- El cuento (10 min). La
facilitadora cuenta un cuento corto dibujándolo en la arena con el
dedo, mientras habla: por ejemplo, el de Pinzote, el cangrejito de la
playa. Cada escena se borra con la mano y aparece la siguiente.
- Pasar la trama (10
min). Pasando el ovillo, cada niño dice qué dibujo del cuento le gustó
más.
- Tejer: el mundo en la bandeja (20
min). Cada grupo arma, con la arena y los objetos naturales, el
escenario de un cuento: puede ser el que escucharon o uno nuevo. Pueden
mojar la arena para construir, hacer caminos, mar, montañas.
- El cuento propio (15
min). Cada grupo cuenta su cuento mostrando la bandeja. Los demás
escuchan y pueden preguntar: «¿Y quién vive en esa casa?», «¿A
dónde lleva ese camino?». Se toma una foto de cada bandeja antes de
deshacerla.
- Cerrar la mochila (5
min). Animómetro de salida. Deshacemos las bandejas juntos, despacio,
como cuando la marea borra los dibujos de la playa: el cuento se va, pero
se queda con nosotros.
Cómo se ve la triada en
esta sesión
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Dimensión |
Dónde aparece |
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Aprender escuchando (la
urdimbre) |
El cuento dibujado en la
arena, las preguntas de los compañeros sobre cada bandeja |
|
Aprender sintiendo (la
trama) |
La textura y la calma de
la arena, el gusto de crear un mundo propio, el momento de deshacerlo, el
animómetro |
|
Aprender haciendo (la
mochila) |
Dibujar con el dedo,
construir el escenario con objetos naturales, contar el cuento con la bandeja |
Un cuidado. Si la
escena de un niño muestra algo que preocupa, por ejemplo una casa destruida,
alguien enterrado o un niño solo y lejos de todos, no la interpretamos ni la
corregimos. Le preguntamos con calma qué pasa en su cuento y, si hace falta,
hablamos después con la bibliotecaria y seguimos el protocolo.
Para
cerrar
La arena es paciente:
recibe la huella, la deja estar un rato y luego la borra para que podamos
empezar de nuevo. Quizá por eso calma tanto. En Riohacha la tenemos por todas
partes, gratis y al alcance de cualquier niño. Solo hace falta un adulto que se
siente al lado, que juegue, que escuche y que, de vez en cuando, cuente un
cuento con el dedo sobre la arena.
¿Qué jugabas tú en la arena
cuando eras niño o niña? Cuéntamelo en los comentarios.
Referencias
- Kalff, Dora M. Sandplay: A
Psychotherapeutic Approach to the Psyche (edición original en alemán: Sandspiel,
1966).
- Lowenfeld, Margaret. The World Technique
(técnica desarrollada desde finales de la década de 1920).
- UNESCO. Dibujos sobre la arena de Vanuatu,
Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2003, inscrito en 2008).
- Texto de origen: artículo traducido sobre los
beneficios de jugar con arena, al parecer de origen ruso, sin autoría
consignada.


