sábado, 30 de noviembre de 2024

Cuentos en la arena: lo que la arena de Riohacha le enseña a los niños


Sobre esta entrada. Adapta un artículo traducido, al parecer de origen ruso, sin autoría consignada, sobre los beneficios de jugar con arena y sobre la arteterapia y la terapia con arena. Las conexiones con Riohacha, las aclaraciones y la sesión son propuesta de Cura-Kuens.

En Riohacha la arena está en todas partes. En la playa frente al malecón, en los patios de las casas, en las calles sin pavimentar, en el desierto que empieza donde termina la ciudad. Los niños de aquí crecen con arena entre los dedos: hacen castillos junto al mar, entierran los pies en la arena tibia, dibujan con un palito, construyen caminos para los carritos.

Parece solo un juego. Pero la arena es uno de los materiales más antiguos y más poderosos para aprender, jugar y contar. Y también, en manos de un especialista, para sanar.

Dos maneras de trabajar con arena

El artículo distingue dos caminos, que se parecen pero no son iguales.

El arte con arena

Se dibuja con arena sobre una mesa o bandeja, a veces iluminada desde abajo. El artículo abre con una frase atribuida a Pablo Picasso: «El arte lava del alma el polvo de la vida cotidiana». Con la arena, el niño puede expresar lo que siente sin necesitar palabras difíciles, y sin saber dibujar: la imagen se hace, se borra y se vuelve a hacer con un movimiento de la mano. Por eso es tan cercana a los niños pequeños.

La terapia con arena

Tiene raíces en la psicología de Carl Gustav Jung, que daba mucha importancia a los símbolos. En los años veinte, la pediatra inglesa Margaret Lowenfeld inventó una técnica en la que los niños construían «mundos» en una caja de arena con figuritas. Más tarde, la suiza Dora Kalff, siguiendo a Jung, la desarrolló como terapia.

En una bandeja con arena, el niño coloca figuritas de personas, animales, casas, árboles, y crea una escena. Al construirla y contarla, muestra lo que vive por dentro. El niño lo siente como un juego, y por eso no le da miedo ir donde el psicólogo.

Se usa con niños tímidos, ansiosos, agresivos, que han vivido experiencias difíciles o que están pasando por cambios grandes, como una mudanza o la separación de los padres.

Una aclaración importante. La terapia con arena es un trabajo de psicólogos y terapeutas formados en ese método. En Cura-Kuens no hacemos terapia con arena: usamos la arena para jugar, crear y contar cuentos, que también tiene un gran valor.

Siete regalos de jugar con arena

Regalo

Qué pasa

Cómo se ve en la playa o en el patio

1. Las manos y el tacto

Con miles de movimientos pequeños, el niño desarrolla la motricidad fina y aprende a distinguir texturas, formas y temperaturas. Eso le servirá para escribir o usar tijeras

Sentir la arena seca y la mojada, la tibia del mediodía y la fresca de la tarde, dejarla correr entre los dedos

2. El cuerpo y el equilibrio

Enterrar los pies, saltar los huecos, sacar la arena del zapato: el niño conoce los límites y las señales de su cuerpo

Hacer huecos y saltarlos, enterrarse hasta las rodillas, caminar por la orilla

3. La calma y la concentración

Construir un castillo o un dibujo toma tiempo. La arena calma a niños y adultos, y ayuda mucho a los niños muy inquietos

Pasar una hora entera construyendo un castillo sin aburrirse

4. La creatividad

De formas simples salen construcciones cada vez más originales

Castillos, rancherías, caminos, puertos con barquitos de hoja

5. Planear y resolver problemas

Para construir hay que imaginar el resultado, y cuando la torre se cae, cambiar el plan

Mojar más la arena para que no se derrumbe, hacer un canal para que el agua no destruya el castillo

6. El espacio

Las formas, los tamaños, la profundidad y las distancias se aprenden con las manos

El hueco hondo, la montaña alta, el camino largo

7. Convivir

En la arena hay conflictos de verdad: ¿puedo usar la pala del otro?, ¿qué hago si me tumban el castillo?, ¿dejo que me ayuden? Ahí se aprenden las primeras reglas de la vida en grupo

Construir entre varios, prestar el balde, arreglar el castillo que otro tumbó sin querer

El artículo termina con una idea bonita: en la arena, el niño aprende a equilibrar el «yo puedo solo» con el «necesito ayuda». Y los adultos también.

Cuidados con la arena

La arena tiene microbios naturales, y un poco de contacto con ellos es bueno para los niños. Pero hay cosas que sí pueden hacer daño, y en Riohacha conviene estar atentos:

  • En la playa: vidrios rotos, tapas, colillas, anzuelos y basura que deja la marea o la gente. Antes de jugar, vale la pena dar una vuelta y limpiar el lugar con los niños, que también es una forma de cuidar el mar.
  • En los patios y parques: excrementos de perros y gatos. La arena de juego debe estar en un lugar cercado o taparse por la noche.
  • El sol: jugar en la arena a pleno mediodía quema los pies y la piel. Mejor temprano en la mañana o al atardecer, con agua cerca.
  • Lavarse las manos después de jugar, sobre todo antes de comer.

Lo que hace Cura-Kuens con la arena

No hacemos terapia con arena, pero sí tomamos de ella una idea preciosa: la arena es un escenario donde los cuentos se pueden tocar. En muchos pueblos del mundo se cuentan historias dibujando en la arena. En Vanuatu, en el Pacífico, esa tradición fue reconocida por la UNESCO como patrimonio de la humanidad. Y en Riohacha, la arena la tenemos a la mano.

En nuestras sesiones usamos:

  • la bandeja de los cuentos: una caja o bandeja con arena de la playa, limpia y seca;
  • objetos de aquí, en vez de figuritas compradas: caracoles, conchas, piedritas, semillas de trupillo, palitos, hojas de uva de playa, plumas;
  • el dedo y el palito, para dibujar el cuento mientras se cuenta.

Y una regla, la misma de siempre: no interpretamos la escena del niño. Le pedimos que nos la cuente.

Sesión en la Biblioteca Comuna 10: «El cuento que cabe en una bandeja»

Para niños de 5 a 10 años · 1 hora y 15 minutos · de 8 a 14 participantes, en grupos de 3 o 4

Materiales: la mochila de los talleres con el caracol de la abuela Carey, el ovillo de Wale'kerü, una bandeja grande con arena para la facilitadora y una por grupo (pueden ser cajas de cartón forradas con plástico), objetos naturales recogidos en la playa, un atomizador con agua, toallitas y las tarjetas del animómetro.

  1. Abrir la mochila (5 min). Animómetro de entrada. Cada niño mete la mano en la bandeja y dice una palabra para cómo se siente la arena.
  2. Urdir (10 min). Conversamos: ¿qué hacen ustedes en la arena de la playa o del patio? Recordamos que la arena es de Riohacha, como el mar y como nosotros.
  3. El cuento (10 min). La facilitadora cuenta un cuento corto dibujándolo en la arena con el dedo, mientras habla: por ejemplo, el de Pinzote, el cangrejito de la playa. Cada escena se borra con la mano y aparece la siguiente.
  4. Pasar la trama (10 min). Pasando el ovillo, cada niño dice qué dibujo del cuento le gustó más.
  5. Tejer: el mundo en la bandeja (20 min). Cada grupo arma, con la arena y los objetos naturales, el escenario de un cuento: puede ser el que escucharon o uno nuevo. Pueden mojar la arena para construir, hacer caminos, mar, montañas.
  6. El cuento propio (15 min). Cada grupo cuenta su cuento mostrando la bandeja. Los demás escuchan y pueden preguntar: «¿Y quién vive en esa casa?», «¿A dónde lleva ese camino?». Se toma una foto de cada bandeja antes de deshacerla.
  7. Cerrar la mochila (5 min). Animómetro de salida. Deshacemos las bandejas juntos, despacio, como cuando la marea borra los dibujos de la playa: el cuento se va, pero se queda con nosotros.

Cómo se ve la triada en esta sesión

Dimensión

Dónde aparece

Aprender escuchando (la urdimbre)

El cuento dibujado en la arena, las preguntas de los compañeros sobre cada bandeja

Aprender sintiendo (la trama)

La textura y la calma de la arena, el gusto de crear un mundo propio, el momento de deshacerlo, el animómetro

Aprender haciendo (la mochila)

Dibujar con el dedo, construir el escenario con objetos naturales, contar el cuento con la bandeja

Un cuidado. Si la escena de un niño muestra algo que preocupa, por ejemplo una casa destruida, alguien enterrado o un niño solo y lejos de todos, no la interpretamos ni la corregimos. Le preguntamos con calma qué pasa en su cuento y, si hace falta, hablamos después con la bibliotecaria y seguimos el protocolo.

Para cerrar

La arena es paciente: recibe la huella, la deja estar un rato y luego la borra para que podamos empezar de nuevo. Quizá por eso calma tanto. En Riohacha la tenemos por todas partes, gratis y al alcance de cualquier niño. Solo hace falta un adulto que se siente al lado, que juegue, que escuche y que, de vez en cuando, cuente un cuento con el dedo sobre la arena.

¿Qué jugabas tú en la arena cuando eras niño o niña? Cuéntamelo en los comentarios.

Referencias

  • Kalff, Dora M. Sandplay: A Psychotherapeutic Approach to the Psyche (edición original en alemán: Sandspiel, 1966).
  • Lowenfeld, Margaret. The World Technique (técnica desarrollada desde finales de la década de 1920).
  • UNESCO. Dibujos sobre la arena de Vanuatu, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (2003, inscrito en 2008).
  • Texto de origen: artículo traducido sobre los beneficios de jugar con arena, al parecer de origen ruso, sin autoría consignada.

 


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