El cuento le regala palabras al
niño
No hay quien no guarde con cariño los cuentos de la
infancia: la voz suave de la mamá o de la abuela, los paisajes, los personajes
que parecían vivos y el bien que siempre ganaba. En el preescolar, la
cuentoterapia aprovecha todo eso para algo muy concreto: ayudar a los niños
a hablar mejor, a entender el mundo y a relacionarse con los demás.
En la casa usamos casi siempre palabras de todos
los días: «ven», «come», «báñate». Son necesarias, pero se quedan cortas. El
cuento trae lo que falta: comparaciones («fría como el agua de la tinaja»),
adjetivos («la tortuga vieja y sabia») y expresiones con imagen («se
le aguaron los ojos»). Con esos modelos, el niño aprende su lengua con más
riqueza y más rapidez, y su habla se vuelve más expresiva.
En Riohacha y en comunidades como la del Centro
Etnoeducativo n.º 17 Koushatchon, muchos niños crecen entre el español y el
wayuunaiki. Ahí el cuento hace doble trabajo: alimenta las dos lenguas y le
dice al niño que la palabra de sus abuelos también vale en la escuela.
Tres funciones del cuento y a
quién le toca cada una
En psicología se suelen distinguir tres funciones
de los cuentos: diagnóstica, correctiva (terapéutica) y pronóstica. Es
importante saber quién puede usar cada una.
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Función |
Qué busca |
Quién la usa |
En Cura-Kuens |
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Diagnóstica |
Que el niño invente un cuento, por ejemplo sobre
un niño de cinco años, para conocer cómo suele responder ante las situaciones
y lo que no puede o no quiere decir con palabras. |
Solo un psicólogo o una psicóloga, con formación
y dentro de un proceso de acompañamiento. |
No interpretamos ni diagnosticamos. Escuchamos
con respeto y, si algo preocupa, se habla con la familia y con un
profesional. |
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Pronóstica |
Que el cuento muestre cómo podrían desarrollarse
los hechos en la vida de la persona, paso a paso, como muñecas que se guardan
una dentro de otra. |
Solo especialistas, con mucha prudencia. |
No la usamos. Ningún cuento decide el futuro de
un niño. |
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Correctiva (acompañar) |
Que, gracias al cuento, el ánimo y la conducta
del niño mejoren. Se usa un cuento de autor, uno popular o uno que se crea
entre el adulto y el niño. |
Psicólogos, docentes, narradoras y familias, cada
quien en su lugar. |
Es nuestro campo: escoger bien el cuento,
contarlo bien y conversar después. |
Escoger el cuento es parte del trabajo. Antes de
contarlo, el adulto piensa en qué está viviendo el niño: una pelea con el
hermanito, miedo a la oscuridad, un cambio de casa. Así escoge el cuento que
puede ayudarle y que le muestra otras maneras de actuar.
Cuentos que enseñan sin regañar
- «Tío Conejo y Tío Tigre»
muestra que la astucia vale más que la fuerza, y que no conviene confiar
en cualquiera que te habla bonito.
- «Cenicienta» expresa con claridad que la
bondad termina ganando.
- Un cuento para la hora de comer: en vez
de regañar o prometer premios, se puede contar el cuento de la cocina de
la abuela, donde el ñame, la arepa y el pescado esperan a la familia para
la merienda. Contarlo funciona mejor que insistir, pero nunca se obliga a
comer.
Contar es poner en escena una
pequeña obra
Parece fácil leerle o contarle un cuento a un niño,
pero no lo es. Si el adulto lee con cara aburrida y sin expresión, el niño
también se aburre. En cambio, si quien narra se transforma por dentro en los
personajes, el niño entra al mundo mágico del cuento. Para eso, la narradora
puede:
- cambiar la voz: astuta para Tío Conejo, grave y lenta para la
abuela Carey, chillona para el cangrejito;
- bajar la voz cuando el niño tiene que estar más atento o cuando viene
el susto;
- hacer pausas, mirar a los ojos y dejar que el silencio haga su
parte.
Como narradora oral lo he comprobado muchas veces:
los niños no recuerdan solo el cuento, recuerdan cómo se lo contaron.
Que los niños también cuenten
En las clases de lenguaje se puede invitar a los
niños a narrar con nosotros. Funciona mejor con cuentos que ya conocen:
- Darles voz a los personajes: unos
niños hacen de Tío Conejo y otros de Tío Tigre.
- Dramatizar un episodio: solo
una escena, la más querida.
- Adivinar el cuento por las imágenes: se
muestran láminas del kamishibai y se adivina de qué cuento son.
- Ordenar las ilustraciones: se
revuelven las láminas y entre todos las ponen en el orden de la historia.
- Teatro de títeres: con
títeres de mano o de calcetín, el cuento se vuelve juego.
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Dimensión |
Qué hacemos |
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Escuchar (urdimbre) |
Escuchar a la narradora cambiar la voz para cada
personaje y descubrir las palabras nuevas del cuento. |
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Sentir (trama) |
Sentir el susto cuando la voz baja y la alegría
cuando el bien gana. Ponerle nombre a lo que sintió cada personaje. |
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Hacer (mochila) |
Prestarle la voz a un personaje, ordenar las
láminas o mover un títere. Cada niño guarda en la mochila una palabra nueva
que aprendió con el cuento. |
Consejo de la abuela Carey: «El
cuento no se lee, mija: se cuenta con el cuerpo entero. Si tú no ves al tigre,
el carajito tampoco lo ve.»
Un proyecto con esqueleto, pero
con aire
Para que la cuentoterapia dé frutos en el
preescolar, hay que escoger los cuentos según la edad de los niños y lo que
están viviendo. Conviene planear el proyecto con anticipación y para un tiempo
largo, por ejemplo un semestre: qué cuentos, en qué orden y con qué
actividades. Ese es el esqueleto.
Pero no puede ser un plan rígido. La docente o la
narradora tiene que sentir en qué momento conviene un cuento y cuándo es mejor
guardarlo para otro día. Si los niños llegan alborotados después de la brisa
fuerte, quizás toca primero un cuento de relajación. El esqueleto se respeta,
pero el cuento respira.
Para seguir leyendo
- Molicka, M. (2002). Bajkoterapia. O lękach dzieci i nowej
metodzie terapii [Cuentoterapia. Sobre los miedos de los niños y un
nuevo método de terapia]. Poznań: Media Rodzina.
- Molicka, M. ([2016?]). Bajki terapeutyczne [Cuentos
terapéuticos], parte 1 (2.ª ed. corregida y aumentada). Poznań: Media
Rodzina.
- Molicka, M. (2011). Biblioterapia i bajkoterapia. Rola
literatury w procesie zmiany rozumienia świata społecznego i siebie
[Biblioterapia y cuentoterapia: el papel de la literatura en el cambio de
la comprensión del mundo social y de uno mismo]. Poznań: Media Rodzina.
- Jędrzejewska-Wróbel, R. y otros (2011). Bezpieczna fajka.
Varsovia: Nasza Księgarnia.



