viernes, 31 de enero de 2025

La hora del cuento en casa: ocho regalos y una guía para familias

 

Sobre esta entrada. Reúne y adapta ideas de varios artículos traducidos sobre el valor de los cuentos para los niños, sin autoría consignada, que compilé para Cura-Kuens. Los refranes, los cuentos de aquí, la guía y la sesión son propuesta de Cura-Kuens.

En muchas casas pasa lo mismo: llega la tarde, los adultos están cansados y alguien le pasa al niño la tableta o el celular. Hay silencio, nadie molesta. Y meses después aparece la preocupación: al niño le cuesta conversar, escribir, concentrarse, y las notas de lenguaje no son buenas.

No se trata de culpar a nadie. Los padres y las madres hacen lo que pueden con el tiempo y el cansancio que tienen. Pero quizá vale la pena recordar nuestra propia infancia: la voz de la abuela, el cuento antes de dormir, la tarde de espantos en el patio. Una pantalla puede entretener, pero no reemplaza la voz de alguien que nos quiere.

Por qué los cuentos les llegan tanto a los niños

  • Porque los niños pequeños ven vida en todo. Le hablan a la luna, regañan a la mesa con la que se golpearon y creen que el perro entiende lo que le dicen. Por eso el lenguaje del cuento, donde los animales hablan y el viento tiene nombre, les resulta natural.
  • Porque los personajes son sencillos. Tienen dos o tres rasgos claros: Tío Conejo es astuto, Tío Tigre es fuerte pero confiado. Y hacen lo mismo que la gente: comen, trabajan, se pelean, se casan.
  • Porque el cuento popular lo hicieron millones de personas. Antes de que alguien lo escribiera, pasó de boca en boca durante generaciones. Cada narrador quitó lo que sobraba y dejó lo importante. Por eso el cuento guarda tanta sabiduría. En La Guajira lo sabemos bien: en mi investigación de maestría, el sabedor wayúu nos explicó que al que narra se le llama aküjai, y que los kuens se transmiten de abuela a nieta, de tío a sobrino, de padres a hijos.
  • Porque los niños no tienen las mismas herramientas que los adultos para entender el mundo. Nosotros podemos buscar en internet, leer, preguntar a un especialista o hablar con amigos. Un niño pequeño tiene preguntas igual de importantes, pero pocas maneras de responderlas. El cuento es una de las mejores.

Ocho regalos del cuento para la familia

Regalo

Qué hace el cuento

Cómo se ve en casa

1. La atención

Para seguir la aventura, el niño pone toda su atención y se llena de preguntas

«¿Y qué pasó después?», «¿Por qué el tigre se dejó engañar?»

2. Las manos

Después del cuento se puede recortar, pegar, dibujar o actuar una escena. Como dice el refrán: lo que escucho, lo entiendo; lo que hago, lo recuerdo

Hacer un títere de Tío Conejo con una media vieja

3. El bien y el mal

Los personajes buenos y malos ayudan al niño a distinguir cómo actuar, y los niños imitan a sus héroes favoritos

Un niño que ayuda a su hermano «como hizo Pinzote con sus primos»

4. El mundo y las personas

El cuento muestra con palabras sencillas cómo se relaciona la gente

Hablar de por qué los animales de la fábula se pelearon y cómo se arreglaron

5. Las salidas

Frente a un problema, el niño puede encontrar una idea en un cuento. Hasta los cuentos de miedo le sirven: contar espantos es una forma de vencer el susto ante un mundo grande y desconocido

Los cuentos de aparecidos que los niños se cuentan en el patio

6. El consuelo

El niño descubre que otros también lloran, tienen miedo o se ponen tristes. No está solo

«A Pinzote también le daba miedo la noche»

7. Las palabras y la imaginación

El cuento amplía el vocabulario, enseña refranes y dichos, y despierta la fantasía. Por eso también lo usan maestros y fonoaudiólogos

Refranes como «Camarón que se duerme se lo lleva la corriente» o «Dime con quién andas y te diré quién eres»; un palo que se vuelve espada, unas sillas que se vuelven cohete

8. El sueño tranquilo

El ritmo suave de la voz que cuenta le dice al niño: todo está bien, mamá está cerca. Y poco a poco se duerme

El cuento de la noche en la hamaca o el chinchorro

Los cuentos de aquí también enseñan

El texto original pone ejemplos de cuentos rusos que enseñan a cuidarse: no beber agua de un charco, no abrirle la puerta a un desconocido, construir una casa fuerte. En Colombia tenemos los nuestros:

  • Los cuentos de Tío Conejo y Tío Tigre, que se cuentan en todo el Caribe, enseñan que la astucia vale más que la fuerza.
  • Los versos de Rafael Pombo, como El renacuajo paseador, Simón el bobito o La pobre viejecita, han acompañado a generaciones de niños colombianos. El renacuajo, por ejemplo, desobedece a su mamá y termina mal, pero de una forma tan graciosa que el niño se ríe mientras aprende.
  • Y cuentos de otras partes que también son ya de aquí, como Los tres cerditos, que enseña a construir con paciencia, o Caperucita, que enseña a no confiar en cualquiera.

Cómo contar en casa

No hace falta ser narrador profesional. Ningún equipo de sonido ni ninguna película reemplazan la presencia y la atención de mamá, papá, la abuela o el tío. Algunas pistas:

  1. Lean y conversen. Después del cuento, pregunten: ¿de qué trataba?, ¿quién te gustó y por qué?, ¿qué sentiste?
  2. No impongan su opinión. Dejen que el niño piense. Si algo de lo que dice no les gusta, no lo corrijan enseguida: pregunten más, escuchen cómo se siente y traten de sentir el cuento con él.
  3. Repitan cuando lo pida. Si quiere el mismo cuento una y otra vez, háganlo. Hay algo en ese cuento que es muy importante para él.
  4. Estiren los cuentos cortos. Tomen un cuento pequeño y, entre los dos, conviértanlo en uno grande: ¿y qué pasó después?, ¿y si apareciera otro personaje? Así el niño se vuelve creador.
  5. Vuelvan a los personajes en la vida diaria. Si ya leyeron un cuento juntos, recuerden a su héroe en otras situaciones: «¿Qué haría Tío Conejo ahora?».
  6. No le teman a los cuentos de miedo. Los niños los buscan porque les ayudan a vencer sus sustos. Solo cuiden la edad y el momento: no justo antes de dormir con los más pequeños.
  7. Usen el cuento para las preguntas difíciles. Cuando muere un abuelo o una mascota, los niños necesitan entender que la muerte no es como en los videojuegos, donde se vuelve a empezar. Un cuento leído en compañía abre la puerta para que pregunten y para que un adulto les responda con cariño.
  8. Dejen que miren los libros solos. Para los más pequeños, libros con muchas imágenes y pocas palabras. No hay prisa por enseñar a leer: a esa edad lo importante es que descubran que los libros son interesantes. El niño al que le leyeron cuentos desde pequeño aprende a leer con más ganas, porque ya sabe que adentro hay algo bueno.

Y, sobre todo: inventen cuentos. Ustedes ya tienen al mejor público del mundo, un niño atento y agradecido.

Sábado de cuentos en familia en la Biblioteca Comuna 10

Para familias con niños de 3 a 8 años · sábado en la mañana · 1 hora y 30 minutos · de 6 a 10 familias

Un taller para que mamás, papás, abuelos y cuidadores salgan con ganas, y con herramientas, de contar en casa.

Materiales: la mochila de los talleres, el ovillo de Wale'kerü, El renacuajo paseador de Rafael Pombo (de dominio público), medias viejas, botones, lana, pegante, hojas, colores, un cuaderno viajero y las tarjetas del animómetro.

  1. Abrir la mochila (10 min). Cada familia marca el animómetro y se presenta: nombre del niño y quién le cuenta cuentos en casa, si alguien lo hace.
  2. Urdir (10 min). Los adultos cuentan qué cuento recuerdan de su infancia y quién se lo contaba. Los niños escuchan cómo eran los cuentos «de antes».
  3. El cuento (10 min). La facilitadora lee o recita El renacuajo paseador, con voces y gestos, y los niños repiten el estribillo.
  4. Pasar la trama (10 min). Pasando el ovillo de familia en familia, cada niño dice qué le pasó al renacuajo y cada adulto dice qué pregunta le haría a su hijo sobre el cuento.
  5. Tejer: el títere de la familia (25 min). Cada familia hace un títere de media: el renacuajo, el ratón, Tío Conejo o un personaje inventado. Con el títere, adulto y niño «estiran» el cuento: «¿Y si el renacuajo hubiera escuchado a su mamá?».
  6. El cuento propio (15 min). Cada familia inventa un cuento de cuatro frases con su títere y lo cuenta al grupo.
  7. Cerrar la mochila (10 min). Animómetro de salida. Cada familia se compromete a una noche de cuento durante la semana, y se lleva el cuaderno viajero, en el que escribe o dibuja el cuento que contó. El cuaderno pasa a otra familia el sábado siguiente.

Cómo se ve la triada en esta sesión

Dimensión

Dónde aparece

Aprender escuchando (la urdimbre)

Los cuentos de infancia de los adultos, el poema de Pombo, escuchar a cada familia contar su cuento

Aprender sintiendo (la trama)

La cercanía entre adulto y niño, la memoria de los cuentos de antes, el animómetro de la familia

Aprender haciendo (la mochila)

Fabricar el títere, estirar el cuento, inventar el cuento de cuatro frases, el cuaderno viajero

Para las familias que no saben leer o tienen poco tiempo. No importa. El cuento se puede contar de memoria, inventar o cantar. Cinco minutos de cuento en la hamaca valen más que una hora de pantalla.

Para cerrar

La psicóloga polaca Maria Molicka dice que el cuento es un espejo mágico que le permite al niño mirar de otra manera lo que le parece difícil. Pero ese espejo necesita una mano que lo sostenga. Esa mano puede ser la tuya. Lee, cuenta, inventa, repite, vuelve a los viejos cuentos a cualquier edad. Siempre encontrarás algo nuevo en ellos, porque en los cuentos vive el alma de quienes los contaron antes que nosotros.

¿Cuál es el cuento que más le pide tu hijo o tu hija? Cuéntamelo en los comentarios.

Referencias

  • Molicka, Maria. Bajkoterapia: o lękach dzieci i nowej metodzie terapii [Bajkoterapia: sobre los miedos de los niños y un nuevo método de terapia]. Poznań: Media Rodzina, 2002.
  • Pombo, Rafael. Cuentos pintados para niños y Cuentos morales para niños formales (siglo XIX). Dominio público.
  • Arias Noguera, F. y Celedón Simanca, E. C. (2023). Los Kuens como estrategia de animación lectora en el marco de la oralidad de la comunidad Wayúu [Tesis de maestría]. Fundación Universitaria Los Libertadores.
  • Textos de origen: artículos traducidos sobre el valor de los cuentos para los niños, compilados por Cura-Kuens, sin autoría consignada.

 

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