Sobre esta entrada. Es la
segunda parte de Tirar y contar: mi experiencia con los cubos de cuentos.
Reúne ideas de varios textos traducidos sobre el storytelling y los
cubos de cuentos en preescolar, sin autoría consignada, y retoma las «cartas de
Propp» propuestas por Gianni Rodari. La adaptación a Riohacha y el taller son
propuesta de Cura-Kuens.
En la entrada anterior te
conté cómo jugamos con los cubos de cuentos en un preescolar de Riohacha.
Muchas maestras me preguntan después: «¿Y dónde los consigo?». La mejor
respuesta es: hágalos ustedes mismos. Cuestan muy poco y, sobre todo,
pueden tener los dibujos de nuestro territorio.
Uno de los textos que me
llegaron recuerda algo que todas las maestras hemos visto: los niños escuchan
con más atención cuando contamos una historia con nuestras propias palabras,
sin leerla. Basta decir «Una vez me pasó algo…» para que todos los ojos
se vuelvan hacia nosotras. Los cubos ayudan a que también los niños aprendan a
contar así.
Cómo
fabricar cubos de cuentos de Riohacha
Materiales
- Cubos de madera de unos 5 cm por lado (o cubos
de cartón, espuma o cajitas de leche cortadas y forradas).
- Imágenes impresas en papel adhesivo, o dibujos
hechos a mano por los mismos niños.
- Pegante, tijeras y cinta transparente ancha o
papel adhesivo transparente para proteger las caras.
- Una caja o una mochila para guardarlos: la caja
mágica.
Pasos
- Escoger los temas. Cada
cubo puede tener un tema distinto. Uno de los textos cuenta que una
maestra hizo 12 cubos con 72 dibujos según los temas que trabajaba
en el año.
- Buscar o hacer las imágenes. Que
sean claras, de colores vivos y fáciles de reconocer.
- Pegar una imagen en cada cara y
forrarlas para que duren.
- Guardar los cubos en la caja mágica, y
sacarlos solo para jugar, para que no pierdan el encanto.
Doce
cubos de nuestra tierra
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Cubo |
Sus seis caras |
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1. Personas |
Una niña, un niño, una
abuela, un pescador, una tejedora, una maestra |
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2. Animales |
Un chivo, un burro, un
alcatraz, un cangrejo, una iguana, una tortuga carey |
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3. Lugares |
La playa, el muelle, la
ranchería, el mercado, la escuela, el desierto |
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4. Plantas |
El trupillo, el cardón,
el cocotero, el níspero, el uvito de playa, la flor de cayena |
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5. Objetos |
La mochila, el
chinchorro, la totuma, el sombrero, la cometa, el caracol |
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6. Clima |
El sol, la luna, la
brisa, la lluvia, el arcoíris, las estrellas |
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7. Emociones |
Alegre, triste, asustado,
enojado, sorprendido, con sueño |
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8. Acciones |
Correr, nadar, tejer,
cantar, buscar, dormir |
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9. Comida |
Arepa de huevo, friche,
bollo, pescado frito, mango, patilla |
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10. Transporte |
Cayuco, burro con carga,
bicicleta, bus, mototaxi, avión |
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11. Magia |
Un hada, una llave, un
espejo, un mapa, una puerta, un huevo dorado |
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12. Personajes de
Cura-Kuens |
La abuela Carey, Pinzote,
Wale'kerü, Tío Conejo, Tío Tigre, la luna sonriente |
No hace falta hacer los
doce de una vez. Se puede empezar con tres o cuatro e ir sumando durante el
año.
Las
cartas de Propp, en versión guajira
Uno de los textos cuenta
que una maestra hizo sus propias tarjetas «tomando como base las cartas de
Propp». ¿Qué son?
El estudioso ruso Vladimir
Propp analizó en 1928 cientos de cuentos populares y descubrió que casi
todos se construyen con los mismos pasos, que llamó funciones: hay una
prohibición, alguien la rompe, el héroe sale de casa, encuentra un ayudante,
supera una prueba, vuelve… Propp encontró 31. Años después, el escritor
italiano Gianni Rodari, en su libro Gramática de la fantasía,
propuso convertirlas en cartas para inventar cuentos con los niños.
Para preescolar y primeros
grados, bastan doce. Cada carta lleva un dibujo y una frase:
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Carta |
Qué pasa |
Un dibujo de aquí |
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1. Había una vez |
Conocemos al héroe y su
lugar |
Una niña en su casa junto
al mar |
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2. La prohibición |
Alguien le dice que no
haga algo |
«No te metas al mar
cuando la bandera esté roja» |
|
3. La prohibición se
rompe |
El héroe desobedece o
algo sale mal |
La niña se aleja de la
orilla |
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4. El problema |
Aparece un peligro o algo
se pierde |
La brisa se lleva su
cometa |
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5. La salida |
El héroe sale a buscar o
a resolver |
Camina por la playa hacia
el muelle |
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6. El ayudante |
Alguien lo ayuda en el
camino |
La abuela Carey sale del
agua |
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7. El regalo |
Recibe algo que le
servirá |
El caracol para escuchar
el mar |
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8. El viaje |
Va a otro lugar |
Cruza hasta la
desembocadura del Ranchería |
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9. La prueba |
Tiene que superar algo
difícil |
Un cangrejo gigante no la
deja pasar |
|
10. La victoria |
Lo logra, con astucia o
con ayuda |
Le canta al cangrejo
hasta que se duerme |
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11. El regreso |
Vuelve a casa |
Regresa con la cometa en
la mano |
|
12. La fiesta |
Todo termina bien y algo
cambió |
Toda la familia celebra
en la terraza |
Cómo se juega: se ponen las
cartas en orden y los niños inventan qué pasa en cada una; o se barajan, se
sacan cinco o seis, y se arma un cuento con las que salieron. Las cartas y los
cubos se pueden combinar: la carta dice qué pasa, el cubo dice quién
o dónde.
La bolsa
de los cuentos y otros juegos
La bolsa
de los cuentos
Es una bolsa, o mejor una
mochila, llena de objetos pequeños. Cada jugador mete la mano sin mirar, saca
uno o varios objetos y con ellos inventa una historia, sola o con el grupo. La
bolsa puede quedarse en un estante del salón para que los niños la usen en su
tiempo libre, y llevarse en las salidas.
Se puede llenar por temas:
- El mar: un caracol, una
concha, una pluma de alcatraz, un anzuelo sin punta, un barquito de papel.
- La casa: una totuma, un
carrete de hilo, una llave vieja, una cuchara de palo.
- El desierto: una semilla de
trupillo, una piedrita, un pedazo de cardón seco, una figurita de chivo.
Otros
juegos de los textos
- Oraciones sin terminar. La
maestra empieza: «Ayer, cuando salí al patio, vi…», y los niños
completan.
- Asociaciones. Se
dice una palabra y cada uno dice otra que se le parezca o le recuerde
algo: mar → ola → pescado → abuelo pescador…
- Cuentos de caminata. En
una salida por el barrio o la playa, los niños inventan historias sobre lo
que ven: una hoja de uvito de playa, un cangrejo, una escoba olvidada en
una terraza.
- La tienda de los objetos mágicos. El
salón se convierte en una tienda donde cada objeto tiene un poder y una
historia.
- Con títeres. Los personajes que
salen en los cubos se pueden volver títeres para actuar la historia.
Taller:
«Fabriquemos nuestros cubos»
Para maestras, madres
comunitarias o familias, con niños de 5 a 9 años si es posible · 2 horas ·
sábado en la Biblioteca Comuna 10 · de 8 a 20 participantes
Materiales: cubos de
madera o de cartón, imágenes impresas o papel para dibujar, pegante, tijeras,
cinta transparente, cartulina para las cartas de Propp, una mochila con objetos
para la bolsa de los cuentos y las tarjetas del animómetro.
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Momento |
Qué se hace |
Tiempo |
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Abrir la mochila |
Cada participante saca un
objeto de la bolsa de los cuentos y se presenta con él: «Soy Lucía y este
caracol me recuerda…». Animómetro de entrada |
15 min |
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Urdir |
Se cuenta una historia
con los cubos de la facilitadora, para que todos vean cómo funciona |
10 min |
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El cuento |
La facilitadora muestra
las 12 cartas de Propp en versión guajira y cuenta un cuento siguiendo las
cartas |
15 min |
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Pasar la trama |
Pasando el ovillo, cada
uno propone un dibujo de Riohacha que no puede faltar en los cubos |
10 min |
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Tejer |
En grupos, cada uno fabrica
dos o tres cubos con un tema y un juego de cartas de Propp, dibujando las
caras o pegando imágenes |
50 min |
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El cuento propio |
Cada grupo tira sus
cubos, saca tres cartas y cuenta una historia nueva |
15 min |
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Cerrar la mochila |
Los cubos se juntan en
una sola caja mágica que queda en la biblioteca para prestar. Animómetro de
salida |
5 min |
Cómo se ve la triada en
este taller
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Dimensión |
Dónde aparece |
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Aprender escuchando (la
urdimbre) |
El cuento con los cubos y
con las cartas, las historias de los otros grupos |
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Aprender sintiendo (la
trama) |
Los recuerdos que
despiertan los objetos, el orgullo de ver nuestra tierra en los cubos, el
animómetro |
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Aprender haciendo (la
mochila) |
Dibujar, recortar y pegar
los cubos y las cartas, contar la historia nueva |
Para
cerrar
Unos cubos de madera, unas
cartas de cartulina y una mochila con un caracol y una semilla bastan para que
un salón se llene de historias. Y cuando los dibujos son de nuestra tierra, los
niños no solo inventan: se reconocen. El chivo, el cayuco, la arepa de
huevo y la abuela Carey caben en un dado, y desde ahí saltan a mil cuentos.
¿Qué dibujo de Riohacha no
puede faltar en tus cubos? Cuéntamelo en los comentarios.
Referencias
- Propp, Vladimir. Morfología del cuento
(1928).
- Rodari, Gianni. Gramática de la fantasía:
introducción al arte de inventar historias (1973), capítulo «Las
cartas de Propp».
- O'Connor, Rory. Rory's Story Cubes
(juego, Irlanda).
- Textos de origen: tres textos traducidos sobre
el storytelling y los cubos de cuentos en preescolar, sin autoría
consignada.
