Sobre esta entrada. Combina
un recuerdo propio de infancia con la adaptación de un texto traducido de una
psicóloga rusa de preescolar, sin nombre consignado, que describe su proyecto
de terapia de cuento con niños de 3 a 4 años. Los ejemplos de Riohacha y la
sesión son propuesta de Cura-Kuens.
No hay dos personas iguales
en el mundo. Pero todas queremos lo mismo: que nos comprendan, que nos acepten
como somos y que nos ayuden a ser todavía mejores. Y eso lo esperamos, sobre
todo, de quienes están más cerca.
Cuando era pequeña me
encantaba escuchar cuentos, sobre todo los de hadas. En la casa de mi abuela
pasaba algo muy particular: los cuentos estaban en el baño. Sí, así como lo
lees, en el baño. Aprendí a leer mirando y escuchando a mi abuela mientras
pasaba sus dedos arrugados por cada línea, y mis ojos la seguían tratando de
guardar cada palabra. Después, era yo la que le leía el cuento a ella, con la
misma voz y los mismos gestos, dándome ínfulas de gran lectora e inventándole
versiones nuevas. Según mi ánimo, me imaginaba siendo una u otra heroína: la
Reina de las Nieves, fría e inalcanzable; Gerda, con su corazón ardiente que no
retrocede ante nada; o la princesa de Los músicos de Bremen. Esas letras
misteriosas de los libros me hipnotizaban desde el primer minuto.
Por qué
los niños necesitan cuentos
Hoy me duele encontrar, en
mi trabajo, a tantos niños a quienes nadie les lee cuentos. ¡Y es tan
importante! En los cuentos, los niños encuentran pedacitos de su alma, ecos
de su propia vida. Y los cuentos les dan algo que todos necesitamos: esperanza.
El texto que recibí dice
que cuanto más cree un niño en lo maravilloso, como el Niño Dios que trae
regalos en Navidad, más optimista será su mirada de la vida. Yo lo diría de
otra manera: un niño al que le cuentan cuentos aprende que el mundo también
puede sorprenderlo para bien.
Hay algo más. Muchas veces
los niños llegan a los adultos con un problema, y nosotros les ofrecemos
soluciones de adultos que no les sirven. Entonces concluyen que no podemos
ayudarlos, y dejan de contarnos. El cuento es otro camino: habla su idioma.
Como dice la psicóloga rusa Tatiana Zinkevich-Evstigneeva, una de las grandes
maestras de esta escuela, «los magos aprenden de los héroes que ellos mismos
crean».
¿Cómo ayudar a un niño a
soltar la tristeza, la rabia, la irritación o incluso la alegría que se le
acumula y lo desborda? La autora del texto encontró su respuesta en la terapia
de cuento. Yo también.
La
terapia de cuento con los más pequeños
La autora del texto es
psicóloga en un jardín infantil. Desde hace dos años desarrolla un proyecto
llamado El mundo mágico de los cuentos con niños de 3 a 4 años. Su
objetivo principal es que los niños aprendan a comunicarse mejor a
través del cuento y del juego. Se apoya en psicólogas rusas como Tatiana
Zinkevich-Evstigneeva, Tatiana Grabenko, Marina Panfílova y N. A. Sakóvich.
Ella define la terapia de
cuento así: una forma de la psicología práctica que usa la riqueza
metafórica del cuento para ayudar a las personas a ser ellas mismas y a
construir relaciones cercanas y de confianza con los demás.
¿Desde
qué edad?
Para trabajar con cuentos,
el niño tiene que saber que existe un mundo de cuento distinto del mundo
real. Esa diferencia suele aparecer entre los 3 años y medio y los 4
años, aunque cada niño tiene su propio ritmo y hay que observarlo.
Tres
regalos del cuento para los pequeños
- Un espejo mágico. El
cuento no solo refleja el mundo de afuera: también el mundo de adentro del
niño, el que todavía no sabe nombrar. Es el espejo de la abuela Carey.
- Un encuentro con los otros. El
cuento pone al niño en contacto consigo mismo y con sus compañeros, y une
al grupo.
- Una enseñanza sin sermones. En
el cuento no hay moralejas dichas de frente. El niño aprende nuevas formas
de actuar y de reaccionar sin darse cuenta, y eso suaviza los conflictos.
La clase
como un viaje
Leer y contar cuentos
durante mucho rato puede cansar a los más pequeños. Por eso la autora convierte
cada clase en un viaje al país de los cuentos: un cuento dividido en
partes, o un recorrido con varias escenas y personajes. En ese viaje se mezclan
el juego, la conversación, el movimiento del cuerpo (lo que ella llama psicogimnasia)
y el cuento.
Así, los niños viven en el
cuento muchas situaciones parecidas a las que encontrarán en la vida, y amplían
su manera de relacionarse con el mundo y con los demás. Y lo más importante que
se traen de ese viaje es descubrir lo que son capaces de hacer.
Ocho
formas de trabajar con cuentos
La autora no solo cuenta
cuentos: los combina con otras actividades. Estas son las formas que usa, con ejemplos
de cómo podrían verse en un jardín, un hogar comunitario o una biblioteca de
Riohacha.
|
Forma |
Qué es |
Un ejemplo aquí |
|
Conversar el cuento |
Hablar de lo que pasa y
de lo que sienten los personajes |
«¿Cómo se sintió Tío
Conejo cuando Tío Tigre lo perseguía?» |
|
Contar el cuento |
El adulto narra con su
voz y su cuerpo, y luego los niños lo vuelven a contar |
La abuela cuenta, y
después cada niño cuenta un pedacito |
|
Adivinanzas de cuento |
Acertijos sobre
personajes, objetos o lugares del cuento |
«Tengo casa en la espalda
y vuelvo cada año a la playa» (la tortuga carey) |
|
Inventar cuentos |
Crear entre todos un
cuento nuevo o un final distinto |
¿Y si Pinzote, el
cangrejito, se encontrara con un alcatraz? |
|
Dibujar el cuento |
Dibujar la parte
favorita, el personaje o lo que no salió en el cuento |
Dibujar la casa de la
abuela Carey en el fondo del mar |
|
Hacer títeres |
Fabricar los personajes
con materiales sencillos |
Títeres de calcetín, de
bolsa de papel o de totuma |
|
Representar el cuento |
Jugar al teatro con el
cuento |
Montar La noche sin
luz con linternas y una sábana |
|
Viajes imaginarios |
Relajación guiada con
imágenes tranquilas (la autora las llama meditaciones psicodinámicas) |
Acostados, imaginar que
flotan en el mar tibio de Riohacha mientras la brisa los mece |
El títere, el teatro y el
dibujo también aparecen en mi investigación de maestría, como estrategias para
animar la lectura con los kuens wayúu. Y es que lo que funciona con los
niños de Rusia funciona también con los de La Guajira, cuando se hace con
sus propios cuentos y sus propios paisajes.
¿Para qué
sirve todo esto?
Según la autora, este
trabajo ayuda a:
- mejorar el entendimiento entre niños y
adultos;
- desarrollar la comunicación con los
compañeros;
- acompañar dificultades emocionales comunes,
como el miedo, la ansiedad, la agresividad o una autoestima baja;
- facilitar la llegada al jardín, ese primer
gran paso fuera de casa.
Sesión en
la Biblioteca Comuna 10: «Viaje en cayuco al país de los cuentos»
Para niños de 4 a 6 años,
con un familiar · 45 minutos · de 8 a 12 niños
Con los más pequeños, la
sesión es más corta y se mueve mucho. Siguiendo la idea de la clase como viaje,
todo el grupo se sube a un cayuco imaginario y va parando en cuatro «islas».
Materiales: una tela
azul grande (el mar), una cuerda o cinta en el piso con forma de cayuco, la
mochila de los talleres con el caracol de la abuela Carey, un títere de
cangrejo (de calcetín o de bolsa de papel), hojas y crayolas gruesas.
- Abrir la mochila: el muelle (5
min). Todos se sientan dentro del cayuco de cuerda. Cada niño dice su
nombre y «rema» con los brazos. La facilitadora explica que van a viajar
al país de los cuentos y que allá todo es de mentiritas, pero lo que
sentimos es de verdad.
- Urdir: la isla de las adivinanzas (5
min). «Tengo casa en la espalda y vuelvo cada año a la playa». «Camino
de lado y tengo pinzas». Los niños adivinan y se mueven como cada animal.
- El cuento: la playa de Pinzote (8
min). Con el títere de cangrejo, la facilitadora cuenta una versión
corta de El cangrejito que le tenía miedo a la noche.
- Pasar la trama: ¿cómo se sintió? (5
min). El títere pasa de mano en mano. Quien lo tiene dice cómo se
sintió Pinzote: con miedo, nervioso, feliz… y pone la cara de esa emoción.
- Tejer: el arrecife de la abuela Carey (7
min). Viaje imaginario de relajación. Los niños se acuestan sobre la
tela azul. La facilitadora, en voz baja, los invita a imaginar que flotan
en el mar tibio, que el caracol suena (se pasa cerca de cada oído) y que
la brisa los mece despacito. Los familiares pueden acariciarles la
espalda.
- El cuento propio: el dibujo del viaje (10
min). Cada niño dibuja con crayolas lo que más le gustó del viaje, y
su familiar escribe debajo lo que el niño le dicta.
- Cerrar la mochila: regreso al muelle (5
min). Todos vuelven a «remar» hacia el muelle. Cada niño dice una
palabra del viaje.
Cómo se ve la triada en
esta sesión
|
Dimensión |
Dónde aparece |
|
Aprender escuchando (la
urdimbre) |
Las adivinanzas, el
cuento con el títere, la voz suave en el viaje imaginario, el sonido del
caracol |
|
Aprender sintiendo (la
trama) |
Poner la cara de las
emociones de Pinzote, la calma del arrecife, la caricia del familiar |
|
Aprender haciendo (la
mochila) |
Remar, moverse como los
animales, pasar el títere, dibujar el viaje |
Un cuidado. A esta
edad, algunos niños todavía confunden el cuento con la realidad. Si un niño se
asusta de verdad, se para el juego, se le abraza y se le recuerda que estamos
en la biblioteca y que el cuento «es de mentiritas». Nadie está obligado a
acostarse ni a cerrar los ojos en el viaje imaginario.
Para
cerrar
Mi abuela no sabía nada de
terapia de cuento. Pero sabía lo más importante: que un niño necesita una voz
que le cuente, un dedo que le señale las letras y un adulto que lo escuche
cuando es él quien cuenta. Todo lo demás, los títeres, los viajes, las
adivinanzas, son formas de hacer más grande ese momento.
¿Dónde estaban los cuentos
en la casa de tu infancia? Cuéntamelo en los comentarios.
Referencias
- Zinkevich-Evstigneeva, T. D. (Praktikum po
skazkoterapii y otras obras de la escuela rusa de skazkoterapia).
- Grabenko, T. M. y Zinkevich-Evstigneeva, T. D.
(obras sobre terapia de cuento en el juego con niños).
- Panfílova, M. A. y Sakóvich, N. A. (citadas
por la autora del texto de origen).
- Arias Noguera, F. y Celedón Simanca, E. C.
(2023). Los Kuens como estrategia de animación lectora en el marco de
la oralidad de la comunidad Wayúu [Tesis de maestría]. Fundación
Universitaria Los Libertadores.
- Texto de origen: artículo de una psicóloga de
preescolar rusa sobre su proyecto de terapia de cuento, recibido en
traducción, sin nombre consignado.

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