jueves, 30 de abril de 2026

Cuentos que cuidan: la cuentoterapia y la salud emocional en las escuelas de Riohacha






Fuente: adaptación de un artículo ruso sobre la cuentoterapia como herramienta para cuidar la salud mental en la escuela primaria, que se apoya en K. D. Ushinsky, V. A. Sujomlinski y S. Yu. Golovin. Traducción, adaptación a Riohacha y comentarios: Ella Celedón Simanca, Cura-Kuens. Se comparte con fines educativos.

«Los niños deben vivir en un mundo de belleza, juego, cuentos, música, dibujo, fantasía y creatividad». — Vasili Sujomlinski

Son las siete de la mañana en una escuela de Riohacha. El sol ya calienta los techos de zinc, la brisa trae olor a sal, y en el salón de primero hay un niño que no quiso soltar la mano de su mamá en la puerta. Otra niña lleva tres días sin hablar. Un tercero pelea con todos. La maestra lo sabe: antes de enseñar a leer, hay que cuidar cómo llegan. Esta entrada cuenta cómo un cuento puede ayudarla.


La salud emocional empieza en la escuela

La Organización Mundial de la Salud define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solo como la ausencia de enfermedad. Para un niño, la salud es a la vez su principal recurso para crecer y la señal de cómo está creciendo.

Los primeros años de primaria son un tiempo de grandes cambios. Si en esa etapa el niño no siente alegría, no aprende a aprender, no hace amigos y no confía en lo que puede hacer, después le costará mucho más. Entrar a la escuela trae una avalancha de cosas nuevas:

  • quedarse quieto en el pupitre durante una clase;
  • mantener la atención cuando todo distrae;
  • convivir con muchos niños nuevos;
  • manejar emociones que a veces desbordan.

Todo eso pesa en su salud mental. El psicólogo ruso S. Yu. Golovin la define como un estado de bienestar en el que no hay manifestaciones de sufrimiento y que permite regular bien el comportamiento y la actividad.

Para cuidarla, la pedagogía y la psicología ofrecen muchas herramientas: el arte, el juego, la caja de arena, el color y el cuento. La cuentoterapia es a la vez el método más antiguo de la psicología práctica y uno de los más nuevos en la práctica docente.

En Colombia, la Ley 1620 de 2013 creó el sistema de convivencia escolar, y la Ley 1616 de 2013 reconoce la salud mental como un derecho. Las escuelas de Riohacha tienen el mandato de cuidar a sus niños, y el cuento es una manera amable de hacerlo.

Por qué el cuento cuida

El cuento es un tesoro de sabiduría popular y una fuente inagotable de pedagogía. Desarrolla el pensamiento por imágenes y los valores, y crea confianza entre el niño y el adulto. Sus imágenes hablan a la vez a la conciencia y a lo más profundo, y por eso abren la comunicación aun en momentos difíciles.

Dos grandes pedagogos lo pusieron en el centro de su trabajo:

  • Konstantín Ushinsky incluyó los cuentos en su sistema pedagógico. Pensaba que la sencillez y la espontaneidad del arte popular se parecen a la manera de pensar de los niños.
  • Vasili Sujomlinski mostró en la práctica que el cuento es inseparable de la belleza y que despierta la sensibilidad ante el dolor ajeno. Para él, gracias al cuento el niño conoce el mundo no solo con la mente, sino también con el corazón.

Las virtudes del cuento

  • No sermonea. Enseña sin moraleja impuesta.
  • Transmite la experiencia de muchas generaciones a través de sus imágenes.
  • Da seguridad. Pase lo que pase, el bien gana y todo termina bien.
  • Su héroe es de todos. Como es una imagen colectiva, el niño se identifica fácilmente con él y entra en la historia.
  • Su estructura es clara: el bien y el mal bien marcados, causas y consecuencias fáciles de seguir y repeticiones que se recuerdan.

Al acompañar al héroe hasta el final, el niño no solo aprende algo nuevo: cambia su manera de mirar a las personas y al mundo.

Funciones y tipos de cuento

En la cuentoterapia, un cuento cumple tres funciones:

  • Diagnóstica: ayuda a ver qué le preocupa al niño.
  • Pronóstica: cuando el niño inventa un cuento, deja ver cómo imagina su futuro y cómo vive su presente.
  • Correctiva: ofrece, con forma de cuento, un ejemplo positivo de comportamiento.

En la escuela, la función diagnóstica es una pista para la maestra, no un diagnóstico clínico. Si algo preocupa, se habla con la orientadora escolar o con la familia.

Por su contenido:

Tipo

Qué transmite

Ejemplos de nuestro territorio

Cuentos de animales

La experiencia de vida, en el lenguaje más cercano a los niños

El conejo y el mapurite, Tío Conejo y Tío Tigre

Cuentos de la vida diaria

La vida en familia y cómo resolver conflictos

Relatos de la Calle Segunda, historias de los abuelos

Cuentos maravillosos

Las relaciones humanas en su forma ideal

Relatos de la tradición oral wayuu y caribeña; cuentos de autor

Por su propósito:

Tipo

Para qué

Quién lo usa

Didáctico

Motivar y enseñar un contenido escolar de forma amable

La maestra

Psicocorreccional

Acompañar comportamientos como la agresividad, la timidez, la inquietud o los miedos

La maestra, con cuidado

Meditativo

Calmar, despertar emociones agradables y dar confianza, con música suave

La maestra

Psicoterapéutico

Acompañar un dolor emocional profundo

Solo especialistas

Tres cuentos para el aula, contados en Riohacha

Los tres cuentos del artículo original eran rusos. Aquí están contados de nuevo en nuestra ciudad, conservando lo que cada uno enseña.

Cuento didáctico: La enramada del Círculo, el Triángulo y el Cuadrado

Para trabajar las figuras geométricas y la cooperación (primero y segundo grado).

En la Calle Segunda de Riohacha vivían un Círculo, un Triángulo y un Cuadrado, y todos los días discutían sobre quién era el más importante.

—Sin mí no rueda ninguna bicicleta del malecón —decía el Círculo—. ¡Las ruedas son redondas!

—Y de mí se hacen las mesas, las sillas y las ventanas de las casas —respondía el Cuadrado.

—¡Y yo soy la vela de las lanchas del muelle! —gritaba el Triángulo.

Tanto discutieron que llegó octubre con sus aguaceros, y cada uno decidió construirse su propia casa. La del Círculo era redonda y, con la primera brisa fuerte, salió rodando calle abajo hasta la playa. La del Cuadrado tenía paredes, pero no techo, y el aguacero la llenó de agua. La del Triángulo tenía techo puntiagudo, pero ninguna puerta, y no había cómo entrar.

Mojados y cansados, los tres se sentaron en el bordillo. Entonces decidieron construir juntos una casa con enramada: el Cuadrado hizo las paredes y la puerta, el Triángulo el techo de palma y el Círculo las ventanas por donde entra la brisa. Desde ese día viven juntos, y en las tardes los vecinos se sientan a la sombra de su enramada.

Cuento psicocorreccional: Juancho y su maña

Para acompañar un mal hábito sin regañar ni avergonzar.

Juancho vivía en Barrio Arriba y tenía una maña. Todos los grandes decían que era una maña fea, y a Juancho lo regañaban por ella. Pero él no entendía: si la maña era fea y él no, ¿por qué lo regañaban a él?

Además, la maña lo acompañaba a todas partes, hasta donde sus amigos no querían ir. Juancho se puso a conversar con ella y descubrió que nadie le había enseñado nada: se había criado sola. Como él mismo la había traído a su vida, decidió educarla él mismo.

La entrenó como a un perrito. Cuando aprendía algo bueno, le acariciaba la cabeza; cuando se ponía necia, le decía: «¡Quieta, maña!». Poco a poco, la maña se volvió obediente y aprendió cosas útiles, y hasta le ayudaba a Juancho con lo que él quería aprender. Los grandes dejaron de regañarlo, y desde entonces viven juntos, alma con alma, Juancho y su buena costumbre.

Cuento meditativo: Viaje por el mar de Riohacha

Para la calma, con luz baja y música suave. Leer despacio y con pausas.

Cierra los ojos. Vamos a viajar juntos por el mar de Riohacha, donde las olas cantan bajito y los alcatraces vuelan sobre el agua.

En el muelle nos espera una lancha pequeña con una vela blanca. Subimos despacio y la lancha empieza a navegar. Sentimos la brisa en la cara y el sol tibio en los brazos. Desde la orilla del bote vemos delfines que saltan, peces de colores y una tortuga carey que nada tranquila a nuestro lado.

La lancha nos lleva hasta la laguna de los flamencos, donde cientos de aves rosadas descansan en una sola pata. Luego seguimos hasta el Cabo de la Vela, donde la arena es dorada y el viento sopla suave. Después navegamos hacia Palomino, donde el río se encuentra con el mar y se ven, a lo lejos, los picos de la Sierra Nevada.

Y ahora volvemos a casa. La lancha llega despacito al muelle de Riohacha. Nos sentamos en el chinchorro, respiramos hondo y recordamos todo lo que vimos. Cuando quieras, abre los ojos.

Escuchar, sentir, hacer en una escuela de Riohacha

La cuentoterapia no necesita una clase aparte: cabe en la rutina de la semana. Esta es una propuesta para un aula de primaria.

Momento de la semana

Qué cuento

Cómo

Lunes al llegar (5 minutos)

Meditativo: Viaje por el mar de Riohacha

Luz baja, música suave, ojos cerrados. Ayuda a dejar atrás el fin de semana y empezar en calma

Clase de matemáticas

Didáctico: La enramada del Círculo, el Triángulo y el Cuadrado

Después del cuento, cada niño construye su casa con figuras de cartulina y la pone en una calle colectiva

Círculo de la palabra (cuando hace falta)

Psicocorreccional: Juancho y su maña

Se habla de la maña de Juancho, nunca de la de un niño. Cada uno dibuja cómo entrenaría una maña

Viernes

El cuento propio

Los niños inventan un cuento que pase en su barrio, con un animal o un personaje de Riohacha

La triada en el aula

  • Escuchar: el cuento narrado sin interrupciones y, en casa, los relatos de los abuelos.
  • Sentir: ponerse en el lugar del personaje, sin juzgar ni señalar a nadie.
  • Hacer: construir, dibujar, dramatizar y crear un cuento propio.

Lo que la maestra cuida

  • Los cuentos psicoterapéuticos sobre duelo, separación o violencia quedan en manos de especialistas.
  • Si un cuento o un dibujo deja ver algo que preocupa, se conversa con la orientadora escolar y, si hace falta, se activa la ruta de atención integral para la convivencia escolar.
  • Las familias se suman: una vez al mes, un abuelo o una abuela puede venir a contar un cuento de la tradición riohachera.

Para seguir leyendo

Un cuento en el momento justo puede ser, para un niño de Riohacha, lo que una buena conversación es para un adulto: un lugar donde sentirse comprendido y encontrar salidas.

  • Bettelheim, B. (2010). Cudowne i pożyteczne. O znaczeniach i wartościach baśni [Psicoanálisis de los cuentos de hadas, edición polaca]. Varsovia: W.A.B.
  • Binio, J. (2010). Miś – zabawka – bohater literacki – wzór wychowawczy [El oso: juguete, héroe literario y modelo educativo]. Varsovia: SBP.
  • Borecka, I. (2008). Biblioterapia formą terapii pedagogicznej [La biblioterapia como forma de terapia pedagógica]. Wałbrzych: PWSZ.
  • Borecka, I. (1998). Biblioterapia w szkole. Poradnik dla bibliotekarzy [La biblioterapia en la escuela: guía para bibliotecarios]. Legnica: WODN.
  • Brett, D. (2001-2002). Bajki, które leczą, partes 1 y 2 [Cuentos que curan]. Gdańsk: GWP.
  • Chamera-Nowak, A. e Ippoldt, L. (2019). Bajkoterapia w pracy wychowawczej bibliotekarza [La cuentoterapia en el trabajo educativo del bibliotecario]. Poradnik Bibliotekarza, 11, 4-8.
  • Congreso de Colombia. Ley 1616 de 2013, de salud mental, y Ley 1620 de 2013, de convivencia escolar.

 



martes, 31 de marzo de 2026

Puertas, ventanas y árboles: las cartas metafóricas y una baraja hecha en Riohacha


Fuente: adaptación de un material ruso de formación sobre las cartas metafóricas asociativas, con información de las barajas publicadas por la editorial OH Verlag. Traducción, adaptación a Riohacha y comentarios: Ella Celedón Simanca, Cura-Kuens. Se comparte con fines educativos.

En la Calle Segunda de Riohacha hay puertas que cuentan historias: puertas de madera pintadas de azul y verde, con la pintura levantada por el salitre; portones que se abren de par en par para que entre la brisa; ventanas de rejas desde donde las abuelas miran pasar la tarde. Si a un niño le mostramos una de esas puertas y le preguntamos qué hay detrás, nos va a contar mucho más que si le preguntamos cómo está. Así funcionan las cartas metafóricas.

Qué son las cartas metafóricas

Las cartas metafóricas asociativas son barajas de imágenes, a veces acompañadas de palabras, que se usan para conversar sobre lo que cuesta decir. A diferencia del tarot, no tienen significados fijos ni predicen nada: cada persona mira la imagen, la describe y le da su propio sentido. Quien acompaña solo guía con preguntas.

De dónde vienen. Las imágenes de la primera baraja, la OH, las creó en los años setenta el artista y profesor de historia del arte canadiense Ely Raman. A comienzos de los ochenta, el psicólogo alemán Moritz Egetmeyer vio que podían ayudar a las personas a hablar de sí mismas y las publicó como juego. Desde entonces han aparecido muchas barajas nuevas, traducidas a muchos idiomas, que se pueden usar solas o combinadas.

Por qué funcionan. Una imagen deja hablar de uno mismo sin hablar directamente de uno mismo. La persona proyecta en la carta lo que siente, y al ponerlo afuera puede mirarlo, nombrarlo y buscar una salida. Es la misma «distancia segura» que da el cuento.

Para qué sirven y qué cuidar

Las cartas despiertan la creatividad y se usan en psicología, en la escuela, en la biblioteca, en casa y hasta en el trabajo. Sirven para:

  • crear un clima de confianza en un grupo;
  • despertar el interés por conocerse a uno mismo;
  • desarrollar la imaginación y el lenguaje;
  • perder el miedo a la crítica;
  • inventar cuentos, que es su uso en la cuentoterapia;
  • buscar recursos propios y manejar el estrés;
  • conversar sobre relaciones y conflictos.

Lo que hay que cuidar

  • No son un diagnóstico. Lo que alguien ve en una carta es una puerta para conversar, no una prueba de lo que le pasa.
  • Con niños se usan barajas y ejercicios de juego e imaginación. Las barajas para crisis, trauma o pareja quedan para profesionales de la psicología.
  • Nadie está obligado a contar algo personal. Se puede hablar de la carta y quedarse ahí.
  • Si una carta despierta un dolor fuerte, se acompaña con calma y, si hace falta, se busca apoyo profesional.

Las barajas más conocidas

Baraja

Qué contiene

Para qué se usa

¿Con niños?

OH

88 imágenes y 88 palabras; la imagen se pone dentro del marco de una palabra

Intuición, imaginación, emociones, relaciones

Con adaptación

Ecco

99 pinturas abstractas

Expresar lo que se siente con palabras, poesía, música o dibujo

Sí

Persona

77 retratos de personas de distintas edades y culturas, y 33 cartas de relación

Relaciones en la familia y el trabajo, roles

Con adaptación

Personita

77 retratos de niños y jóvenes del mundo y 44 cartas de situación

Relaciones entre niños y en la familia

Sí

Saga

55 ilustraciones de personajes y escenas de un país de fantasía

Inventar cuentos, la cuentoterapia

Sí

Cope

88 ilustraciones para crisis y trauma

Acompañar crisis, miedos y heridas emocionales

Solo profesionales

TanDoo

99 escenas de vida en pareja y 44 cartas de acción

Terapia de pareja y familia

No

Caminos

80 fotos de caminos y 32 palabras

Decisiones, metas, momentos de cambio

Con adaptación

Ventanas y puertas

80 fotos de ventanas, puertas y portones, y 32 palabras

La imagen de uno mismo, las salidas y las oportunidades

Con adaptación

El árbol como imagen de la persona

80 fotos de árboles y 32 palabras

Raíces, familia, crecimiento

Sí

Del cofre del pasado

64 imágenes y 32 palabras sobre la infancia

Recordar la infancia, sus olores y sonidos

Para adultos

Estas barajas son productos comerciales protegidos por derechos de autor. Se compran a sus editores; no se fotocopian.

Cinco ejercicios

1. «Por desgracia… por fortuna…» (niños desde los 6 años)

Cada jugador recibe de 5 a 7 cartas. El primero muestra una y empieza una historia con «Por desgracia…». El siguiente la «tapa» con una carta suya y un final feliz que empieza con «Por fortuna…».

—Por desgracia, una brisa fuerte de diciembre se llevó tu cometa hasta el mar. —Por fortuna, un alcatraz la atrapó con el pico y la dejó en el muelle.

El turno siguiente continúa la historia o empieza una nueva. Enseña, jugando, que siempre se puede buscar una salida.

2. El paisaje (niños y grupos, con la baraja Ecco)

Cada uno saca una carta sin mostrarla y la describe como si fuera un lugar: ¿cómo es?, ¿cómo se siente uno allí?, ¿qué se puede hacer? Luego se barajan las cartas descritas con algunas más, se destapan y entre todos adivinan cuál es cuál. En Riohacha se puede añadir una pregunta: «¿Este lugar se parece a algún sitio de nuestra ciudad?».

3. Mis caras (adolescentes y adultos, con Persona o Personita)

Se eligen tres cartas: cómo me ven los demás, cómo nadie me conoce y cómo me gustaría que me conocieran. La persona habla de sí misma desde cada carta y piensa qué la acercaría a la tercera.

4. El cruce de caminos (adultos, con acompañamiento profesional y la baraja Cope)

Se sacan cinco cartas boca abajo y se destapan una por una: la situación de crisis, su raíz en el pasado, lo que se espera, los recursos que se tienen y la salida como se ve hoy. Luego se saca una sexta carta, se pone sobre la que la persona elija y se cuenta la historia que aparece. Como toca heridas profundas, este ejercicio es solo para profesionales.

5. Reescribir la historia (parejas, en terapia, con la baraja TanDoo)

Cada miembro de la pareja elige de 2 a 3 cartas sobre cómo está hoy la relación, y juntos arman la historia A. Luego eligen cartas sobre lo que desean y arman la historia B. Al final conversan: ¿qué cartas pasarían de la historia A a la B?

Las Cartas Cura-Kuens de Riohacha: una baraja hecha en casa

Las barajas famosas se hicieron en Europa, con puertas, caminos y paisajes de Europa. Un niño de Riohacha puede trabajar con ellas, pero se reconoce más rápido en lo que ve todos los días. Por eso propongo hacer nuestra propia baraja con imágenes del territorio, fotografiadas y dibujadas por los mismos niños, las familias y los mayores.

Los cinco mazos

Mazo

Qué se fotografía o se dibuja

Para qué sirve

Puertas y ventanas

Las puertas de colores de la Calle Segunda, las ventanas con rejas de las casas viejas, las puertas de las enramadas, una puerta cerrada, una puerta entreabierta

Hablar de entrar y salir, de lo que se abre y se cierra, de lo que dejamos afuera

Árboles

El trupillo, el cardón, el níspero, la ciruela jobo, el almendro del malecón, el uvito de playa

Hablar de raíces, de familia, de lo que crece y da sombra

Caminos

El muelle, la trocha hacia Maicao, la orilla del río Ranchería, la arena de la playa, un callejón del barrio

Hablar de a dónde voy, de las decisiones, de los viajes

Lo que cabe en la mochila

Un caracol, sal, un ovillo de hilo, un espejito, una totuma, un tambor, una semilla

Hablar de lo que llevo conmigo, de lo que me da fuerza

Personajes

La vendedora de friche, el pescador, la abuela en la mecedora, el niño con la cometa, el alcatraz, la tortuga carey

Hablar de quién me acompaña y en quién me reconozco

Tres cuidados antes de empezar

  • Las personas se fotografían con permiso. Si en una carta aparece una persona real, se le pide autorización por escrito; si es un niño, la autorización la firman su madre, su padre o su acudiente. Si no hay permiso, el personaje se dibuja.
  • No usamos los diseños de las mochilas wayúu (kanás). Cada kanás tiene nombre y significado y pertenece a la memoria de un pueblo. En la baraja aparece la mochila como objeto, pero sin copiar sus figuras. Si algún día se quiere trabajar con ellas, se hace junto con tejedoras wayúu y con su consentimiento.
  • Las cartas no tienen significado fijo. Igual que en las barajas europeas, una puerta no «quiere decir» nada por sí misma: es la persona quien le pone la historia.

Sesión en la Biblioteca Comuna 10: «La puerta que escogí»

Para niños de 7 a 11 años · 1 hora y 15 minutos · de 10 a 15 participantes

Materiales: la mochila de los talleres, el ovillo de Wale'kerü, el mazo de Puertas y ventanas (unas 30 cartas), hojas, colores y una cuerda con ganchos de ropa para colgar los dibujos.

  1. Abrir la mochila (5 min). Nos sentamos en círculo. La facilitadora saca de la mochila el ovillo y dice: «Hoy vamos a tejer con puertas». Cada niño dice su nombre y el color de la puerta de su casa.
  2. Urdir (10 min). Recordamos una puerta que todos conocemos: la puerta de la biblioteca, la de la escuela o una de la Calle Segunda. ¿Qué se oye detrás de ella? ¿Qué se siente al entrar?
  3. El cuento (10 min). Se lee o se cuenta un cuento con una puerta. Puede ser La puerta abierta de Ella Celedón, adaptado para niños, o un cuento de la tradición oral del barrio contado por una abuela invitada.
  4. Pasar la trama (10 min). Se reparten las cartas boca arriba sobre una manta. Cada niño escoge la puerta que más le llama la atención y, pasando el ovillo, cuenta en una frase por qué la escogió.
  5. Tejer (20 min). Juego «Por desgracia… por fortuna…» con las puertas: un niño dice «Por desgracia, esta puerta estaba cerrada…» y el siguiente responde con su carta: «Por fortuna, por esta ventana entró la brisa…».
  6. El cuento propio (15 min). Cada niño dibuja lo que hay detrás de su puerta y le pone un título. Los dibujos se cuelgan en la cuerda como una calle de puertas.
  7. Cerrar la mochila (5 min). Cada uno dice una palabra que se lleva hoy. Las cartas vuelven a la mochila.

Cómo se ve la triada en esta sesión

Dimensión

Dónde aparece

Aprender escuchando (la urdimbre)

El cuento de la puerta, la voz de la abuela invitada, escuchar por qué cada compañero escogió su carta

Aprender sintiendo (la trama)

Escoger una carta «porque me llamó», nombrar lo que se siente al abrir o cerrar una puerta, el respeto por la carta del otro

Aprender haciendo (la mochila)

Fotografiar o dibujar las cartas, jugar a «Por desgracia… por fortuna…», dibujar lo que hay detrás de la puerta, armar la calle de dibujos

Si un niño cuenta algo que preocupa (miedo a volver a casa, una puerta que no se puede abrir, algo que le hicieron), la facilitadora no interpreta ni pregunta delante del grupo. Al terminar habla a solas con la bibliotecaria y sigue la ruta del protocolo: informar a la familia o, si hay riesgo, a la Línea 141 del ICBF o a la Comisaría de Familia.

Una baraja que también puede ser un producto

Cuando la baraja esté probada en los talleres, puede imprimirse como Cartas Cura-Kuens de Riohacha: 50 cartas con una guía corta de juegos para familias, docentes y bibliotecas. Las fotos y los dibujos deben tener la autorización de sus autores, y el nombre y la baraja pueden registrarse a nombre de Cura-Kuens.

Para cerrar

Una carta es una puerta pequeña. No dice qué hay al otro lado: invita a abrirla. En Riohacha tenemos puertas de todos los colores, árboles que aguantan el sol y caminos que llevan al mar. Con ellas podemos hacer nuestras propias cartas y ayudar a que cada niño encuentre la suya.

Si trabajas en una biblioteca, una escuela o un hogar comunitario de La Guajira y quieres armar la baraja con tu grupo, escríbeme en los comentarios o por el formulario de contacto del blog.

Referencias

  • Raman, E. y Egetmeyer, M. Barajas OH, Ecco, Persona y Personita. OH-Verlag, Alemania (sitio oficial: oh-cards.com).
  • Sobre el uso de cartas asociativas en el acompañamiento: material de la escuela rusa de terapia con cartas metafóricas, recibido en traducción, sin autoría consignada.
  • Celedón, Ella. La puerta abierta (texto propio).

 

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